Nuevo blog en Hamburgo

Hola a todos.

 

Me complace anunciaros la apertura de la continuación de este blog.

 

Debido al cambio de nomenclatura y a defectos observados en el presente dominio cambio de nombre y de dominio. Sigue siendo bastante logico:

 

 

http://unzaragozanoenhamburgo.blogspot.com

 

 

Ojo que hasta ahora era .es y ahora es .com (me paso a la red de blogger que creo que funciona bastante mejor). Me ha encantado escribir sobre Berlín y he disfrutado mucho con vuestros comentarios y vuestra fidelidad en un número de visitas que no ha hecho sino aumentar. Espero que el nuevo blog de la nueva ciudad os complazca también.

 

Un abrazo a todos.

 

Último finde en Berlín

 

Berlín, esa maravillosa ciudad donde tanto dejamos detrás.

 

El caso es que estas dos últimas semanas han sido un poco liosas en cuanto a trámites domésticos se refiere: como hacer la compra cuando no se debe de comprar casi nada, como intentar ver todo lo que te falta por ver cuando desconoces el montante de este concepto en su totalidad y en su particularidad, como mantener una líbido atemperada (gracias Internet) y, lo más difícil de todo, como despedirte de la gente cuando odias las despedidas.

 

Yo en este sentido (y SOLO en este sentido), me declaro partidario de lo francés. Las despedidas me enervan tanto como los bises de los conciertos: son formas de retrasar lo inevitable con esperas insustanciales donde ambas partes aguardan en un estado de latencia nerviosa que pase algo que al final suele ser un extasis fingido para salvar nuestras políticamente correctas apariencias. Yo prefiero hacer como que me voy al baño (en invierno es más jodido porque hay que pillar abrigos y demás) y no volver jamás. No pudo ser esta vez, ya que no se cuando nos veremos de nuevo (y a algunos puede que no los vea de nuevo). Así que tocó hacer lo que en el mundo de la filosofía y las letras denominamos “Cena-juerga”.

 

1.- Lugar: para llevar a cabo tal evento basta con reservar un lugar bien barato (al alcance de cualquier bolsillo) a cubierto (aunque se pueden hacer con bocata de calamares en la plaza los Sitios) y con un menú variado para todos esos amigos tuyos que tienen una personalidad débil y han caído bajo el influjo de sectas como el vegetarianismo, la intolerancia al gluten, alergias a frutos secos varios o la hipoglucemia (sea lo que sea eso).

 

2.- Invitados: una vez que tienes el sitio pensado hay que redactar un primer borrador de gente imprescindible cuya ausencia te colme de desagrado; después un borrador adicional de gente a la que te apetece ver pero que si no ves tampoco pasa nada; finalmente haces una lista extracurricular con las tías buenas que conoces para darle ambiente a la velada. La promiscuidad de cada una de ellas ha de marcarse con asteriscos rodeados de exclamaciones en la lista según el grado de perfección anatómica. Una vez que te confirman acometes el paso 1 sumando un par de personas fantasmas más que suelen presentarse sin ser invitadas.

 

3.- Procedimiento: somos jóvenes, y los españoles tenemos una extraña tendencia en el extranjero a juntarnos con italianos (es tan extraño como cierto, debe de ser algo físico a nivel molecular), así que es preferible quedar una hora antes de la cena en un bar próximo al restaurante para que la gente tenga tiempo de llegar.

 

Llevado a cabo todo esto el viernes pasado se produjo el efecto “diáspora”. En dicho efecto, de nuevo causado por efectos desconocidos, en el trayecto que separa el restaurante del primer bar se suelen perder el 50% de los efectivos (gente que no le mola el plan de después, gente que tiene que madrugar el día siguiente, gente que ya salio el día anterior y lo dio todo, gente que ha quedado para follar…). En la mayor parte de los casos, y esta no fue la excepción, te quedas con la gente del primer borrador (vamos, la gente que tú más quieres) aunque también alguno de estos te falla (y jode, pero bueno).

 

Tras la cena fuimos al club mas “Schick” de Berlín: Panorama-Burgein. Mi partner iba la primera. El anormal-profundo-anormal de la puerta la mira y le dice en alemán “Vas sola” y ella contesta  “no, voy un un amigo”. Y el tío le dice “no” y le señala la salida de nuevo. Ya nos habían avisado de lo aleatorio del acceso a este lugar, pero solo puedo decir una cosa: que se metan esa mierda de sitio por donde les quepa. No quieren turistas ni quieren parejas, y cuanto más gay entre mejor. Me parece bien, pero después de un rato de cola (en ocasiones una hora) bajo una lluvia intensa es una guarrada en todo sentido conocido que no te dejen entrar cuando el antro está vacío basándose en el juicio de un analfabeto como el que regenta la puerta, máxime cuando cuesta 12 euros entrar (yo todavía no se como puede funcionar).

 

De allí nos fuimos, previo taxi, al “Goldengate” otro club. Allí decidimos volver a entrar por turnos. Entran en primer lugar una española (bueno, mallorquina), dos alemanes y un británico. Esperamos en la esquina como críos a que entren y el de la puerta pregunta “¿Cuántos sois?” y ellos contestan “Cuatro” y el portero asiente y les deja entrar. Pero cuando los tres primeros han pagado mira al inglés y le dice “No, espera, tú no entras”. El Goldengate, otro club de “hijosdeputa”.

 

Así que con el grupo más reducido que nunca (pero donde ya solo quedaban mis mejores amigos, Ilaria, Mateo y Richard) nos fuimos a intentarlo, siendo ya las 2 a.m., al “Suicide Circus” en Friedrichschain y allí nos encontramos a dos porteros que se ofrecieron a hablarnos en inglés o en alemán, que no nos pusieron traba alguna y que nos dieron la bienvenida a lo que, entre chapas de uralita, fue mi primera Rave de Berlín. Ole, ole y ole. Siete horas de música electrónica después regresabamos a casa satisfechos tras haber “echado la meadica” en la ciudá.

Ultimas visitas culturales

 

Y allá que nos fuimos de museos.

 

Están siendo nuestros últimos días aquí (en el momento en el que escribo la cuenta atrás va por los 13 y bajando) y ahora tenemos que correr para hacer todas aquellas cosas que hubiéramos debido de hacer y no hicimos. Me estoy refiriendo, evidentemente, a las culturales.

 

No pudimos ir a la Berlinale porque era el 60 aniversario y a todo el mundo le dio por ir y estaba todo agotado para el momento en el que fuimos a comprar las entradas (se podía hacer cola en taquilla, pero era una arriesgada lotería que podía llevar horas a 10 bajo 0); nos enteramos por la edición digital de un lunes de "El Mundo" de que el Festival Erótico de Berlín (que debe de ser, cuando menos, harto bizarro) había transcurrido durante el findesemana anterior... nos quedan dos semanas y muchas cosas por ver así que seleccionamos (mis papis me visitarán en septiembre y haremos una excursión a Berlín donde tendré una prórroga cultural para ver más cosas). Del bombo salieron tres nombres: el Guggenheim (hasta la fecha pensaba que solo estaba en Bilbao, que decepción), el Pergamo Museum y la Bauhaus.

 

La Bauhaus la veré este findesemana, así que ya contaré. Esta semana pasada vi los dos primeros.

 

La primera vez que estuve en Logroño, en excursión escolar, vi pasar un río por allí mientras nos comíamos el bocata (para los niños, al contrario que para los adultos, comer bocata es como celebrar algo, como una ocasión especial, ¿no odiabais a aquellos compañeros de clase que acudían a las excursiones con un tuper?). Pregunté a mi profesor que río era aquel y cuando éste me contestó no di crédito a la respuesta. Porque en mi universo mental de niño de Utebo (que era bastante reducido, todo hay que decirlo) que el Ebro pasase por más ciudades además de por Zaragoza (y Utebo) era algo impensable, ¿¡cómo se atrevían esos riojanos retrasados!? Algo así me pasó el otro día con el Guggenheim.

 

El Guggenheim, por mucho acto de demagogia que hayan practicado los diferentes gobiernos vascos el quejarse continuamente del gobierno central, deja en las arcas del su comunidad autónoma, nada más y nada menos que 1.000.000 de euros anuales en limpio. Y eso teniendo en cuenta que la ciudad le quita atractivo (dios mío, pero que fea es Bilbao) y que su exposición permanente es poco menos que "unamierdapinchadaenunpalo" por usar un riguroso tecnicismo artístico. El de Berlín es... inadvertido. Está en Unter den Linden, "La Calle de Los Edificios" (en mayúscula, que calle más majestuosa) y eso hace difícil que destaque, pero lo cierto es que, hasta queda por debajo de la media. Una vez dentro decepciona porque se trata de una sala diáfana de exposición de unos 500 metros cuadrados y otra con cafetería tienda y baños. Carece a su vez de exposición fija, y cuando fuimos, la temporal que había era tan fea, que lo que más bonito me pareció de todo el museo fueron las banquetas de la cafetería.

 

                            http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/silladelguggenheim.jpg 

 

El otro museo al que fuimos fue el de Pérgamo. Y, dioses, pero que bonito. La primera vez que estuve en Londres, allá por el 2004 (quien me iba a decir a mi entonces que acabaría viviendo en esa ciudad 3 años más tarde) recuerdo como un instante los 15 minutos de reloj que estuve contemplando la Piedra de Rosetta casi casi sin respirar. Fue una experiencia cuasi mística lamentablemente compartida con docenas y docenas de flashes fotográficos de turistas imbéciles que se sonreían y decían "que piedra más grande" en multitud de idiomas diferentes. Turistas aparte volví a tener esa sensación hace unos días contemplando las "Puertas de Ishtar". Pensaba explicar lo que son estas "Puertas", pero he decidido no hacerlo, quien lo sepa lo comprenderá, y quien no lo sepa, pues lo siento, si a esta edad no lo sabes es harto dudoso que pudieras entenderlo (con todos mis respetos a vuestra ignorancia, que no es mala, sino señal de que hay que leer más, joder).

 

                             http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/puertasdeishtar.jpg 

 

Aparte de esto pudimos ver impresionantes relieves asirios (pese a que los mejores están en el British), las puertas del "Mercado de Mileto" (sobrecogedoras) y, como símbolo epónimo del museo (quien no sepa lo que es epónimo... pues eso, que hay que leer más), el altar de Pérgamo, excelentemente conservado. Tres horas de museo para verlo todo con una audio guía con la voz de Loquendo… awesome.

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/altardepergamo.jpg 

 

Lo más curioso de todo, que un capitel puede llegar a ser más alto que una mujer.

 

                    http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/capiteljonicodelpergamo.jpg 

Fin de semana en Hamburgo

 

Y nos fuimos a Hamburgo.

 

Vinimos a Alemania buscando trabajo, y a mi partner le salió, tras dos entrevistas telefónicas y una presencial, una definitiva en la sede de la empresa a la que aspiraba, sita en Hamburgo. Así que allá nos fuimos.

 

Los transportes en Alemania son baratos, si compras los billetes con bastante tiempo. Como muchas otras cosas en ente país realizar una sencilla compra es un laberinto insondable para los no iniciados. Hay todo tipo de tarjetas de abono transporte, Alemania es un estado federal, lo que quiere decir que las diferentes regiones tienen su propio ordenamiento administrativo, calendario laboral, religión, autoridades, sistemas de transporte,... vamos, un caos.

 

La compra por Internet pasó a resultar inviable porque, como buenos españoles que somos, fuimos a comprar los billetes en el último momento... error. Los billetes de tren estaban por las nubes y los de autobús, más asequibles, no adquiribles a través de la red con menos de 24 horas de anterioridad. Acabamos llamando por teléfono para hablar con una telefonista que nos pidió nombre y apellidos a fin de reservar unos billetes que teníamos que pagar y retirar en taquilla antes de la salida del bus. 43 euros por persona para un viaje de ida y vuelta en autobús a una ciudad que dista 288 Km. de Berlín y encima tienen la cara de cobrarte (con premeditación y alevosía) un euro más por maleta para montar (una especie de impuesto mafioso que tienen montado los conductores de autobuses, para pagarse sus vicios de buseros, seguramente).

 

Tras 3 horas de viaje llegamos a la estación central de Hamburgo (o Hamburg Hauptbahnhof) cuyos alrededores tienen poco que envidiar a cualquier otro barrio de putas del mundo. Nunca había visto que en una calle con más de 100 negocios 90 fuesen de putis, peepshows y barras americanas y el resto de kebabs.

 

Al final, resultó que no nos hacían ir para una entrevista, si no para firmar el contrato y descubrir, que aquella húmeda, insalubre y pecaminosa ciudad iba a ser nuestro nuevo hogar. Así que procedimos a celebrarlo. Para ello optamos por entrar al bar más cercano a echar una cerveza. La fachada era pintoresca y el nombre nos gustó, creíamos estar entrando en un rincon de fans del boxeo. Error. No se como describir el bar sin utilizar la expresión "bar de putas cuarentonas y borrachos sin casa". Un consejo, cuando veáis un bar con una cortina en la puerta, no entréis.

 

                   http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/hamburgobardeputas.jpg 

 

Salimos de allí y todavía era de día, así que decidimos dar un paseo por la zona y descubrimos que, las afamadas meretrices de Ámsterdam que deleitan a la vista (en ocasiones no) tras las vidrieras de las calles del “Barrio Rojo” de la capital holandesa (barrio que, por cierto, el ayuntamiento decidió hace dos años derribar para construir en su lugar un resort de lujo para bolsillos y morros exigentes), no son las únicas que lo hacen. Las vi también en Bruselas, y las vi también en Hamburgo. Lo curioso es la barricada que hay para entrar en la calle donde, ¡oh, sorpresa! se prohibe el acceso a mujeres.

 

                                      http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/hamburgo1.jpg 

 

El resto del findesemana transcurrió en una acelerada marcha tras la búsqueda de nuevo hogar. Finalmente tuvimos suerte en la empresa, pero no pudimos hacer nada de turismo. Tampoco importa mucho, nos mudamos en 4 semanas y con el contrato indefinido de mi partner tendremos tiempo de sobra para descubrir los encantos escondidos de Hamburgo y contároslos a vosotros en un nuevo blog de pronta apertura. Un  besico a todos.

 

Lagos helados y años nuevos chinos

 

Llevo demasiado sin escribir. Me gustaría poder decir que soy un hombre ocupado, pero no es cierto. No obstante, últimamente he andado algo estresado y liado, motivos por los cuales no he tenido ánimo de narrar más andanzas, pero allá vamos de nuevo.

 

En primer lugar quiero agradecer a todos aquellos que quisieron y pudieron verme estos días por España, la compañía, charla, cervezas y camaradería que me brindaron. A todos aquellos que quisieron pero no pudieron les digo un: "que le vamos a hacer, para la próxima". Fue genial volver a disfrutar del calor del hogar familiar y del atestado ambiente rico en nicotina que solo la libertad para dañar nuestra propia salud en los lugares públicos, tan propia de nuestro país, nos brinda. España, país inmortal... en fin, nostalgias aparte:

 

Berlin es grande, muy grande. La ciudad acoge a 3,5 millones de almas en una superficie de la orden de 45 km de este a oeste, y de 38 km de norte a sur. Se antoja muy desequilibrada la relación superficie-población, pero esto se debe a que, dentro de estas dimensiones, se emplaza no solo el casco urbano, si no también el área metropolitana de Berlín y las "afueras". Este hecho hace de Berlín una zona de contrastes entre un centro urbano y cosmopolita y una periferia plagada de urbanizaciones de ricos, campings, agrupaciones de caravanas utilizadas como segunda residencia (que ya es cutre) y parajes naturales, principalmente acuáticos (el Bundesland (comunidad autónoma) de Brandenburgo, en el cual se encuentra encastrado Berlín, es el más "acuoso" de Alemania).

 

Y he aquí que aquí nos fuimos a Wansee, última estación de la zona B de Berlin (la ciudad se divide en zonas A, la más centrica, B, periurbana, y C, atomarporculo) y, como tal, límite del espacio de influencia del transporte público que pagamos con nuestro Monatskarte ("bonobús"). Wansee es un lago gigantesco que hay a las afueras de Berlín y que, por lo que nos han contado, en verano hace los gozos de todos aquellos berlineses que practican deportes acuáticos y acampadas los fines de semana (domingueros teutones). La diferencia estriba en el estado del lago en estas fechas del año, fuente al mismo tiempo del interés que nos movió a desplazarnos allí. 

 

Esto es todo lo que conseguí ver de hielo tras rascar con el tacón de la bota durante un rato sobre la nieve endurecida:

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/wansee3.jpg

 

 

Vista del muelle de atraque del lago desde el interior del mismo:

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/wansee2.jpg 

 

 

Dentro de unos años yo me compraré uno igual y lo llamaré "Utebo ye Nazió":

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/wansee1.jpg 

 

 

Despues de andar sobre la superficie helada del lago (por cierto, muy alejada de las imágenes mentales que podais tener por las películas de que se puede ver los pececillos que hay por debajo del hielo) asemejándonos a abuelas en Benidorm (anda hasta que te canses y luego vuelve a la estación a coger el tren a casa), nos marchamos de vuelta a Berlín a Hauptbahnhof. Hauptbahnhof es la estación principal de Berlín, de Alemania y una de las más grandes de Europa. Es una de los emblemas arquitectónicos de Berlín y, personalmente, me parece de obligada visita turística cuando se viene a la ciudad. Allí, entre tranvías, trenes de cercanías, monorailes (¡monorail!, ¡monorail!) y trenes de larga distancia (incluidos trenes que van a Londres y a Moscú) había representantes del gobierno chino (nuestros futuros amos) desarrollando un acto para celebrar la llegada del año del Tigre. Fue un poco cutre la verdad.

 

En una esquina adyacente a una de las entradas laterales de la estación habían montado un modesto escenario donde se celebraron coreografías aceleradas de tai-chi, un concierto de xilofono chino (o algo parecido) y multitud de discursos en chino traducidos al alemán de los cuales (¡oh, sorpresa!) entendí gran parte. Tras lo cual, y con gran expectación, nos dirigimos a la calle para disfrutar de un espectáculo pirotécnico desarrollado por aquellos que, hace cientos y cientos de años, inventaron dicha técnica. Le vi dos fallos a los fuegos artificiales: el primero que los organizadores se vinieron arriba y nos "deleitaron", quisiésemos o no, con 25 minutos de fuegos artificiales (pasamos del ohhh, al pff); el segundo, y cada vez veo reproducirse más, que se empeñaron en acompasarlo con música de lo más cutre. Asistir a todo esto bajo la nieve puede resultar idílico en una postal, pero estando de cuerpo presente y a 5 bajo cero fue, bajo cualquier punto de vista, una crueldad por parte del gobierno chino.

 

 

 

                      http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/dragoneschinos2.jpg 

 

                      http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/dragoneschinos1.jpg 

Un rinconcito hispano

Estamos en Alemania, vivimos en Berlin.

 

Como siempre estoy descalificando a los habitantes orientales de Zaragoza (ciudad inmortal) por llevar años y años y años residiendo allí (y vendiéndonos cerveza a horas ilegales, todo hay que decirlo) y solo ser capaces de decir "su cambio glacias", me propuse, nada más llegar a Berlín, hacerme con el idioma.

 

No repetiré de nuevo aquí lo complicado que está resultando el proceso (ahora veo el inglés con más romanticismo que antes). El caso es que algo vamos avanzando tras muchas horas de estudio y de frases tontas vertidas a nativos pacientes. Todo ello pese a que conozco muchos casos de personas que viven aquí desde hace años (algunos muchos años) y siguen sin saber decir ni "jagen das". Y es que para vivir en Berlín con hablar inglés es suficiente ya que la mayoría de la gente a la que le debes una obligada conversación (el tio del mercado, la chica del super, el paki con el que regateas en los rastros, el paki que dice que es jamaicano que vende en el parque...), sabe hablar inglés. Con respecto a los amigos... pues hay tanta gente extranjera viviendo aquí que puedes tener una cuadrilla de amigos con los que NO hablar alemán (yo la tengo). Es lo bueno y lo malo de las grandes ciudades, es cómodo, pero no quiero adaptarme a ello.

 

Si hablas español ni siquiera tienes que hablar mucho inglés, porque entre los sudamericanos y los españoles somos algo así como 400 millones de castellano-parlantes (y creciendo bastante deprisa). Cuando digo esto seguro que muchos corazones se hinchan de satisfacción allá en la mía patria, pero siento tener que anotar que en España, pese a ser la cuna del idioma, tan solo viven el 10% de las personas que lo hablan (y aquí todo el mundo dice que prefiere el castellano de sudamerica porque se entiende mejor). El caso es que si sumas estos 400 millones a los muchos, muchos, muchos alemanes que hablan castellano (el cual han aprendido sin ir a clase, tan solo viajando...) a unos niveles de calidad que asustan (de buenos) te sale una ecuación que hace confortable, al menos lingüísticamente, la vida aquí.

 

Sea como fuere en el espectro lingüístico, lo cierto es que esto no es España: no es España climáticamente (¿dónde esta el sol, dios mío?); no es España políticamente (a dios gracias) y no es España socialmente (como se os echa de menos chavalería). No me siento extranjero aquí al ser una ciudad multinacional (es curioso pero, al margen de lo que pueda parecer, Berlín no es demasiado multicultural), pero tampoco me siento como en casa (pese a que es genial vivir aquí). Hay algo, creo que es un sentimiento, algo que no puedo describir con palabras, pero que se tiene cuando se está en casa y, al mismo tiempo, solo cobra fuerza al estar fuera. No es nostalgia ni añoranza porque no sucede en el extranjero si no cuando se regresa, especialmente cuando se llega y, dolorosamente, cuando se produce la marcha.

 

El martes sucedió algo que nos hizo sentir como en casa. Fue curioso. Un músico argentino que, por lo visto, lleva trotamundeando por Europa la friolera de 20 años ha decidido tornar (que diría él) al hogar. Le hicieron una fiesta de despedida y un conocido común nos invitó. Se celebró en un centro cultural del barrio de Kreuzberg una jam session para todos aquellos que quisieran colaborar y, al abrir la puerta, entramos en una especie de cordón umbilical que nos transportó a un entorno netamente hispano, algo que, por emplear un término griego, podríamos llamar koine cultural: personas de países diferentes con una lengua común disfrutando juntas de un espacio con luz limitada, precios populares y un sentimiento que fue conmovido por cosas como esta.

 

Pinchad aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=04ScM3Wfg38

 

(lo siento, acabo de descubrir que no se pueden subir videos a blogspot)

Cosas berlinesas curiosas 2

 

Y pasó el mes de enero.

 

Andaba yo muy contento a primeros de mes porque había estado en España en compañía del calor familiar y la camaradería aragonesa, había pasado aquí la Nochevieja en compañía de unos amigos que vinieron a amenizarnos la navidá, me habían llamado para tres entrevistas de trabajo... pero deje España atrás después de tan solo 3 días, los amigos se marcharon y de las tres entrevistas en una no me cogieron, la otra no me venía bien el horario y de la tercera me dijeron la semana pasada que la incorporación iba a ser para mayo y que ya me llamarían.

 

Y en eso anduvimos. Febrero ha empezado frío y con nieves (igual que enero), con una lluvia de curriculums enviada cada día y con el horizonte de una pronta incursión en el territorio patrio con el fin de solventar unos asuntillos. Vemos el sol 15 minutos un día de cada 14 y la nieve ha dejado de ser ese "¡oh, mira, esta nevando! para convertirse en ese "joder, otra vez lloviendo mierda...". En fin, deseemos tiempos mejores.

 

Como la última entrada fue algo seria me gustaría dejaros otra serie de instantáneas curiosas que he ido haciendo por la ciudad. Espero que os gusten.

 

Si hay algo importante al desarrollar una empresa es el nombre (por eso mis padres me bautizaron con nombre compuesto). Ha de tener caracter y personalidad cuidando mucho la asociación de ideas que queramos que la gente haga al oir, la que ha de ser, nuestra marca comercial (¿os acordais del Mitsubishi Pajero?). Parece que los dueños de este hotel se han puesto las pilas en este aspecto:

 

 

                  http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/hotelamano.jpg 

 

 

Cuando iba paseando por Berlin no pude dejar de hacerle una foto a una tienda de artesanía. El nombre me recordó a un personaje de dibujos animados que veía de pequeño. ¿Alguien se acuerda del nombre de la serie?

 

 

                  http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/potipoti.jpg   

 

 

Esta es, sin duda alguna, de las cosas más feas que he visto en Berlín. Ciertamente puede atribuirse el mérito de más de algún que otro trauma infantil. Lo creais o no...

 

 

                          http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/mascota.jpg 

 

 

Y en último lugar, pero no por ello menos importante, el bar más horrible de todo Berlín.  Desde fuera se contemplaba a través de los cristales una escena de la película de Grease. Lo descubrimos debido a una confusión telefónica que tuvimos con unos amigos. Pensabamos que estaban aquí pero no nos atrevíamos a entrar así que empezamos a mirar a través de las ventanas para ver si podíamos distinguirlos. Cual fue nuestra sorpresa cuando de repente sale en encargado del bar (por cierto, un hindú) y nos pregunta todo chulo: "Wie geht´s?" (un "¿qué pasa pués?" aragonés). Mi partner insistió en que nos fueramos de allí después de que yo le preguntara a su vez: "Was von was? dumm" (un "¿qué de que? idiota" aragonés). Por cierto, los hindúes ni educación ni sentido del humor ni nada...

 

 

                  http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/americanbar.jpg 

 

 

                  http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/americanbar2.jpg

Dos formas de hacer patria

 

En mi humilde opinión (que de humilde no tiene nada), hay dos clases de personas en el mundo: las personas que oyen el movil y siguen follando, y las personas que paran para contestar. La motivación del primero está clara, la motivación o motivaciones del segundo ya no son tan evidentes (ni, bajo muchos puntos de vista, razonables).

 

Dos formas de hacer las cosas que responden a dos formas de ver la vida. Esta es una disertación más de las que abundan en este blog y que son, sencilla y llanamente, fórmulas nemotécnicas a las que llego tras mucha reflexión (se crea o no). Y es que yo soy historiador (o, al menos estudie esa licenciatura) y sigo el método inductivo. Este método es aquel que obtiene conclusiones generales a través de premisas particulares o, hablando en plata, el que forma teorías a través de un análisis pormenorizado de los factores que atañen al tema de estudio (si quiero seguir siendo científico esta es toda la plata que puedo hablar).

 

¿Qué a cuenta de que viene todo este rollo y que qué tiene que ver con el presente blog? Pues a cuenta de recientes noticias que estoy oyendo últimamente de Alemania y de España, a cuenta de la "crisis" que padecemos.

 

En Alemania la recesión acabó el año pasado y se observa un tímido, pero real incremento del PIB. Este incremento responde a las hábiles políticas de subvenciones económicas del gobierno alemán (50.000 millones de euros frente a los 8.000 españoles), el mantenimiento y alza de la balanza comercial (Alemania es el segundo país del mundo en volumen de exportaciones solo superado por China) y un paquete de iniciativas sociales en materia económica como la reducción de jornada (el famoso modelo alemán tan en boga en nuestro país actualmente) o la reducción temporal de sueldo a los funcionarios (compensada con días de vacaciones). El gobierno alemán se comprometió también a destinar a educación y ciencia el 5% del presupuesto a partir de 2010. Factores estructurales que ayudan a explicar la recuperación serían otros como: el hecho de que los contratos temporales se utilizan para cubrir puestos de trabajo temporales (España tiene un porcentaje tres veces superior en este tipo de contratos al de Alemania) y una cultura empresarial más sólida hace que los empresarios cuiden el factor trabajo, incluso en tiempos de crisis, porque saben que será esencial para superar el mal momento y salir de él con más rapidez y solvencia.

 

En el país de la pandereta, con un gobierno pretendiadamente de izquierdas (que de izquierdas no tiene absolutamente nada, es de centro y se escora cada vez más a la derecha), avanzamos en dirección contraria. Cuando uno analiza (tampoco con mucho esfuerzo) las declaraciones de nuestros políticos (tanto los que gobiernan como los que opositan) se da cuenta de que nuestro país no se merece una clase dirigente con una evidente, flagrante y patente insolvencia intelectual como la que tiene. Solo así se entiende que primero digan que bajan los impuestos y después suban el IVA (impuesto indirecto y como tal de los más injustos, ya que afecta a toda la población) pese a que les tiemblen las rodillas cuando tienen que subir los impuestos a las rentas altas o aplicar mayores retenciones a los fondos de inversión privados. Por si esto fuera poco estos días estoy viendo en los periódicos (con gran dolor e impotencia) que ahora van a retrasar la edad de jubilación ante lo cual me quedo sin palabras al igual que los sindicatos pero por distintos motivos. Pese a todas estas “magníficas medidas”,el paro roza el 20 % con 100.000 nuevos parados este mes de enero ante lo que el ministro Corbacho (otra persona que cuando habla sube el pan) se despachó diciendo que esto “denota la atenuación del desempleo”.

 

¿Qué que tiene esto que ver con lo del principio? Pues sencillamente me estaba preguntando que clase de ciudadanía somos, si de la clase que reacciona cuando suene el teléfono y se de cuenta finalmente de que sus políticos le están dando por el culo o de la clase que muerde abnegadamente la almohada desentendiéndose de todas las señales.

 

 

Frío extremo

 

Ayer salimos y hoy me duele casi todo, y eso que no fue fiesta loca ni mucho menos (¿me estaré haciendo mayor?). Había prometido hacer la comida para todo el piso (mi partner y mi compañera de piso) y para el piso de al lado (mi vecina Alexandra), así que a las 12 y sin abrir los ojos he buscado a tientas ese paquete de ibuprofenos que tengo al lado de la cabecera de la cama (mi cama carece de cabecera, es un colchón tirado en el suelo, pero así os ubicais) y una hora más tarde me he levantado a empezar a cocinar.

 

Como tenemos la nevera rota desde hace una semana no tenemos nada fresco en casa y lo que compramos en dicho estado hay que gastarlo lo antes posible para que no se ponga malo. Ayer compramos unos muslos de pollo en el sumermercado así que he decidido improvisar algo y he decidido hacer pollo a la cerveza. Cual ha sido mi disgusto al ir a buscar las cervezas, y es que actualmente utilizamos el balcon como nevera de los productos no perecederos. No me extraña, a -12 y a la intemperie yo también tendría este estado. Para no sonreir en todo el día.

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/cervezasrotas.jpg

Tatort

 

Ya veo la tele.

 

Llevamos aquí unos cinco meses y medio (quitando 3 semanas en septiembre y 3 días en navidá) y empiezo a chapurrear alemán. El truco, creo que es en este caso, no pensar (si fuese el truco para todo que bien me iría en la vida muchas veces). Yo, no pienso, tan solo abro la boca y dejo que las palabras salgan en germano (con entonación española, hasta ahí podíamos llegar). ¡Y la gente me entiende! Vale, ponen caras raras y cuando termino ellos contestan con un Ja (si) y muchos puntos suspensivos antes de decir nada más, pero me entienden y me empiezo a comunicar y a hablar de cosas. Estoy muy contento, no es tan dificil. Lo jodido debe de ser hacerlo bien, pero eso está sobrevalorado, y si no mirad hasta donde ha llegado Matías Prats.

 

El caso es que, para hacer oido (porque hablar, hablo, pero cuando me hablan a mi ya no es tan bonito el acto comunicativo) hemos desarrollado distintos mecanismos. Intentamos, en un principio, hablar media hora al día en alemán entre la partner y yo, pero la cosa cuajó solo el primer día (y creo que solo valió para discutir); asaltamos a la compañera de piso cuando está en casa intentando coincidir en los turnos de comida, pero lleva unos horarios laborales y vitales tan extraños, que pocas veces lo conseguimos; y, recientemente, hemos decidido oir la radio y ver la televisión. En este último caso nos obligamos, cada domingo, a ir a un bar (no tenemos tele en casa) y ver Tatort.

 

¿Qué es Tatort? Pues es una especie de acto social. Tatort es una serie policíaca alemana que la gente se reune en lugares públicos para ver zusammen (junta). En España esto se hace pero clandestinamente con dos espacios televisivos. Es curioso, porque se hace, pero luego preguntas y casi nadie se autoinculpa, es algo así... como votar al PP. Estoy hablando del futbol y de Gran Hermano (dice mucho de un país estos dos ejemplos unidos al anterior). Porque nadie en España ve el futbol ni mucho menos Gran Hermano (y desde luego nadie vota al PP), pero luego vas a un bar el domingo a tomar algo y es imposible encontrar silla (o no echarte a llorar la noche electoral).

 

Tatort es... mala, una serie mediocre, aunque como todo lo que es malo pero socialmente reconocido, es muy popular (como votar al PP). Hagamos una introducción histórica. El mundo conocido se debatió, de 1945 (final II Guerra Mundial) a 1991 (caida URSS), entre dos grandes superpotencias (EEUU, URSS) las dos malas a su manera. Alemania estaba, a su vez, dividida perteneciendo cada mitad a cada uno de los bloques. Durante la Guerra Fría no hubo conflicto militar directo entre las citadas superpotencias y sus no citados aliados (de ahí el nombre), pero si que hubo todo tipo de enfrentamientos indirectos: guerra de Vietnam, guerra de Korea, Olimpiadas, carrera espacial... e incluso el cine (las películas de 007 pertenecientes a la época y la saga antigua de la Guerra de las Galaxias serían los máximos exponentes). En Alemania, tierra de espías en la época (especialmente Berlin), cada mitad compitió, a su manera, en este terreno con dos producciones: Tatort por el lado federal (occidental y proamericano) y Anrufen 101 por el democrático (oriental y proruso). Actualmente ambas series comparten programación en la Alemania unificada.

 

Tatort comenzó sus emisiones en 1970. Se trata de una serie de carácter semanal y temática policíaca con una naturaleza particular: hay varios equipos de rodaje repartidos por todo el país, con lo que  los protagonistas y las ciudades cambian de semana en semana repitiéndose cada uno, tan solo 3 veces al año (así que no hay que coger mucho cariño a los protagonistas). No me quiero imaginar la currada que supone esto, y menos si lo comparamos con el resultado. Los alemanes están muy orgullosos de Tatort, pero yo le daría más un aprobado nostálgico que otra cosa.

 

Lo mejor de los domingos, sin duda alguna, los baños del bar. Im-presionantes:

 

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Cosas berlinesas curiosas 1

 

Y pasaron los reyes.

 

Espero que os haya ido bien a todos, yo por mi parte no puedo quejarme: propina progenitora y matriarcal generosa (un beso a los tres), tres entrevistas de trabajo (sin saber alemán), otro tandem para aprender más alemán (también rubia) y un montón de nuevos compañeros de clase.

 

Un poco tarde, pero desde unzaragozanoenberlin quería haceros también mi pequeño regalo. No tengo dinero para compraros nada, pero he aquí que aquí tengo unas pequeñas instantáneas de Berlín que he ido recopilando a traves de paseos e incursiones varias. Espero proporcionaros alguna sonrisa que haga más llevadera esta "cuesta de enero" tan crítica (no se porque, pero es el adjetivo de "crisis", ya se que suena peor de lo que debiera... o tal vez no).

 

Para empezar me gustaría enseñaros un híbrido. Mi padre siempre quiso comprarse uno aduciendo que consumía poco. Siempre le estaré agradecido a mi madre por habérselo negado:

 

 

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                   http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/2caballos.jpg 

 

 

Para los que prefieran las 2 ruedas opino que Berlín es una gran ciudad para ir en bici con un parque ciclista muy respetable (mola pasar por la puerta de colegio y ver un montón de bicis diminutas). Algunos aludirán a que Amsterdam es la ciudad con mas bicicletas de Europa, pero lo que mas vi yo allí fueron bicicletas oxidadas abandonadas atadas en cualquier lugar afeando el paisaje (lo siento, no guardo buena opinión de Amsterdam, la ciudad es muy bonita y es legal fumar marihuana, pero la gente me pareció detestable en grado sumo). ¿Qué os parece este ejemplar de biciclo berlinés, jipis?

 

 

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Eso si, si tienes un poco de estilo y dinero, nada mejor que una buena tracción animal. He oido decir que hace 70 años los judíos ejercían esta ocupación, pero el intrusismo profesional equino acabó por desplazarles de ella. En fin, que le vamos a hacer...

 

 

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Continuará...

Visita a la Hamburger Bahnhof

 

A mi, personalmente, me gusta el arte, me ha gustado siempre. Pero como dijo John Carey: "¿Qué es el arte?" (entretenido libro que tras 300 páginas de enrevesadas disertaciones británicas da a entender que arte es lo que las gónadas de cada uno sientan como arte).

 

No me considero una persona respetuosa y tolerante, más bien un hombre de blancos y negros con una breve escala de grises. Para mi está:

 

a.- lo que yo considero arte.

 

b.- lo que yo no considero arte pero entiendo que otras personas puedan considerarlo como tal e incluso argumentar porque tienen esa visión.

 

c.- las mierdas pinchadas en palos que los gafapastas se empeñan en endiosar y hacerte pasar por ignorante, ya no si no sabes apreciarlas, sino solo por no haber oído hablar de ellas.

 

Y es que si hay algo que odio en este mundo es el proselitismo. Entiendo que una persona, de las que no digiere bien los cambios, descubra una nueva afición y, de repente, se vuelva un fanático. Pero solo durante un corto y saludable espacio de tiempo. Hay ejemplos para todos los gustos: Gran Hermano, la Formula 1, la masturbación, el vegetarianismo... Todos ellos sectas a su manera. Se pueden profesar de una forma privada y discreta, pero hay gente que se empeña en encarnarse en Torquemadas de la causa. Así yo tengo una amiga que de trabajar en un matadero se volvió vegetariana y ahora te acusa de inconsciente porque no te das cuenta de que comer carne mata; tengo un familiar que se acostaba los sábados a las 5 de la mañana y se levantaba todavía con tragos a las 6.30 para ver a Fernando Alonso (ese deportista español que no paga impuestos en España) participar en ese insípido deporte que es el automovilismo; y tengo una amiga italiana aquí en Berlín (un beso Ilaria si estás leyéndome) que nos insistió en ir a la Hamburger Bahnhof porque ella ha ido 7 veces en dos meses. Así que allí hemos ido.

 

Y chico... yo que quieres que te diga.

 

La visita ha comenzado bien porque hemos empezado con una sala con un montón de obras de Andy Warhol (otra persona para darle de comer aparte): que si el Mao de colorines, que si los Elvis en blanco y negro, que si Marilyn y el busto de Nefertiti... bueno, tenía un pase. Pero después la cosa ha empezado a degenerar y hemos empezado a ver réplicas a tamaño real de aeroplanos hechos con papel maché, una sala con un cepillo electrico como único elemento "artístico", otra con un monton de cajas de embalaje de madera sin abrir... todo muy conceptual.

 

Pero lo peor estaba por llegar: el video-arte. Para el que no lo sepa el video-arte es... un gilipollas con tiempo libre y una cámara de vídeo. En ocasiones, el gilipollas en cuestión, tiene nociones de informática y entonces ya te puedes esperar lo peor. Hoy he visto un vídeo de un cuchillo de cocina sobre una mesa en una reproducción de 24 horas superacelerada para que se vea como cambia según como le da el sol; un vídeo de una tía cayéndose al suelo en diferentes lugares mientras una voz en off en italiano y distorsionada (como si el italiano no sonara ya de por si bastante distorsionado) farfullaba maldiciones; y lo mejor de todo, la cara de un tío soltando gritos a la cámara hasta que tras varios minutos se queda sin voz y sonríe.

 

Una cosa buena tenía el museo: como no hace falta parar para estudiar la obra, se puede ver toda la exposición al paso. Y a otra cosa.

 

 

Y se acabó el 2009

 

Conozco a gente que no sale en Nochevieja porque dice que es un agobio salir de bares esa noche porque todo está saturado de gente; conozco a gente que sale esa noche pero opinando que solo es una noche más. A mi personalmente me encanta la Nochevieja, me parece de las mejores fiestas del año. Una noche en la que tienes licencia para todo con una única condición: pasártelo lo mejor posible. Disfraces, matasuegras, fuegos artificiales, botellones… todo vale si redunda en un regozijo personal y colectivo.

 

Yo este año he pasado la Nochevieja en Berlín, no porque crea que es cool hacerlo fuera de casa (yo opino que esta noche como en casa en ningún sitio), sino porque Berlín es ahora mismo mi ciudad (pese al palmo de nieve que hay por todas partes, a ratos virgen, a ratos convertida en chapapote semidescongelado).

 

Siempre lo dejo todo para última hora, y esta ocasión no iba a ser menos. A las 12 de la noche del 30 de diciembre y con 5 amigos llegados de las lejanas tierras del Valle del Ebro a disfrutar conmigo los encantos del corazón de Europa… todavía no tenía entradas para ningún sitio. Y es que en Berlín hay que comprar entradas para esta noche o corres el riesgo de pegarte la noche haciendo cola para pagarla igualmente sin alevosía pero con posterioridad y espera en las puertas de un bar cualquiera. Así que mi amigo Moisés y yo nos armamos de sendas bicicletas y nos encaminamos al bar. Fue peligroso: 20 minutos de travesía con un palmo de nieve (no de esos de “ná, un palmo” no, un palmo de verdad) que esconden grietas, agujeros, imperfecciones del asfalto, raíles de tranvía, mendigos fallecidos por hipotermia que yacerán bajo el hielo cual blancanieves pordioseras hasta el deshielo en abril… pero al final llegamos al bar sanos y salvos (ese que elegimos siguiendo el criterio del anuncio más chulo de internet al menor precio).

 

Al día siguiente nos fuimos a comprar la cena de Nochevieja y ¡oh sorpresa! los supermercados cerraban a las 4 de la tarde (porque aquí la gente cena a las 6 para estar de fiesta a las 9). Tienda after y 60 euros nos sirvieron para comprar dos botellas de champán, tres sobres de pasta fresca y dos docenas de salchichas, una cena de gourmets, que duda cabe.

 

Total que pim, que paum, que a lo que vamos a salir de casa son las 23.40. Corremos cual gamos al metro para llegar a la Puerta de Brandenburgo y ver los fuegos pero es demasiado tarde. Paramos dos paradas antes en Postdammer Platz y nos comemos las uvas en la estación del metro (campanadas subterráneas).

 

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Salimos jadeantes y con la cara y el cuello manchados de los restos regurgitados de las uvas y descubrimos un paisaje post-apocalíptico. Berlín ha sido destruido.

 

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Y es que los alemanes no tienen talento alguno cuando salen de fiesta, yo creo que es porque no están acostumbrados y salen sin vacunar. Sumados a los fuegos artificiales pagados por las arcas públicas se encuentran montañas de artículos pirotécnicos siendo detonados por gente que cree que lo divertido es apuntar sus baterías de cohetes hacia la multitud a ver si le saca el ojo a alguien (por lo visto es una tradición que se remonta en Alemania a principios de los años 40).

 

El resto de la noche se debatió en marchas forzadas sobre la nieve, metros atascados, tranvías que nunca llegaban… incluso me pareció ver al fantasma de Eva Brown intentando restablecer el nacionalsocialismo a golpe de tacón y minifalda. Awesome…

Enfermar en Alemania

 

He volvido. Si, ya se que llevo 10 días sin escribir, pero he tenido mis motivos.

 

Para empezar, porque pese a que algunas entradas de este blog sean mejores que otras, intento no escribir si no tengo nada interesante que contar. Esto explica que haya semanas que escriba dos o tres veces y semanas que no escriba ninguna. Sumado a esto he estado enfermo, no mucho, pero lo suficiente para estar jodido.

 

El martes de la semana pasada, con -2º decidí poner en práctica mi máxima de no dejar de hacer deporte este invierno. Me puse la ropa de correr (el rídiculo chandal) y me fui a la pista con los demás "valientes" que allí había. Volví a casa, me duché, comí, me senté a ver una serie en el ordenador y me quedé dormido. Lo peor llegó al despertar: dolor articular, atontamiento general (más de lo normal), y un ligero carraspeo en la garganta. Esta suma de factores, evidentemente, se tradujeron en 5 días de dolores, toses y mucosidades que me dejaron para el arrastre sin poder salir de casa para nada (y menos con este frío siberiano que ha tenido Berlín de -6 a -14 toda la semana).

 

He pasado estos días dedicándome al sano arte de la automedicación y es que... si quieres que algo funcione, hazlo tú mismo: que tienes problemas de peso, los regímenes y el ejercicio están muy bien como consejo, pero no hay nada como autoinducirse un buen trastorno alimenticio un par de semanitas para obtener resultados a ojos vista; que tienes problemas de vida sexual, el autodescubrimiento de la propia anatomía puede ser el mejor viaje de placer que hayas hecho nunca, y además no le tendrás que cargar las maletas a ninguna indeseable que te tocará cuando ella quiera; que te pones malo, haces cócteles con todos los medicamentos contraindicados que tienes en esa bolsa del Alcampo descoloridas en el fondo del armario del baño y tu cuerpo se encarga del resto.

 

Hoy puedo decir que ya estoy bueno (toso un poco, pero se pasará). Algunos se preguntarán que por qué no he ido al médico: pues porque esto no es España. Aquí en Alemania lo de la Seguridad Social gratuita y universal... pues no. Aquí todo el mundo a pagarse su seguro médico (si trabajas tu empresa paga la mitad y tú la otra mitad). Los seguros de este tipo aquí cuestan, como barato, unos 100-150 por persona.

 

Tenemos la Tarjeta Sanitaria Europea, pero se supone que ésta es para emergencias cuando te encuentras desplazado temporalmente fuera de tú país. Al estar censados en Berlín se supone que estamos aquí permanentemente y, debido a la experiencia vivida por unos conocidos cercanos, sabemos que el seguro médico te lo hacen pagar con efecto retroactivo a la fecha de llegada al país. En la embajada nos dijeron que cuando fuesemos a sacárnoslo dijeramos que, pese a estar censados, contásemos que no residíamos aquí de forma habitual para no pagarlo retroactivamente, pero lo cierto es que, hasta que no curremos, el seguro médico es un lujo que no nos podemos permitir (en vez de alemanes nos sentimos como estadounidenses de a pie).

 

Así que ya sabéis, si venís por aquí a "intentarlo" como hacemos nosotros, cargaos de medicamentos en España antes de venir (otra de las maravillas de Alemania en este campo es que, en las farmacias, todo aquello que exceda de una aspirina va con receta médica, y ni eso te evita que todo sea 2 y 3 veces mas caro que en casa, así que nada de "ya lo compraremos allí").

 

Pd: debido a la "vuelta a casa por navidá" este blog deja de estar operativo hasta finales de mes. No creo en la navidá, pero pasad buenos días.

 

¿Habemus tandem?

 

Siento ponerme pesado en este aspecto, pero el alemán es… jodido, muy jodido.

 

En el verano del 2007 por motivos personales que no vienen al caso lleve a cabo un retiro espiritual en Londres (beca mediante). Ya de paso me propuse practicar mi inglés que, según la Escuela de Idiomas (en la cual no te enseñan a hablar idiomas), era de un nivel intermedio. Al llegar a Londres no entendí ni al conductor del autobús cuando me preguntó, en el aeropuerto de Luthon (el único aeropuerto que he visto en mi vida más cutre que el de Zaragoza), que en que parada de Londres me quería bajar.

 

Pese a las dificultades iniciales, tras comprender que mi inglés era un excremento pinchado en un palo, mi aprendizaje fue rápido y aprendí a pensar en inglés, a pronunciar medianamente bien y hasta, al final, a llevar una conversación que pasase de la relativa al clima o al fútbol (temas, ambos dos, que me importan más bien poco).

 

Me gustaría decir que tras casi tres meses aquí la cosa va viento en popa, pero no es cierto. Para empezar no fui machacado en el colegio y el instituto con esta lengua bárbara (mientras que con el inglés, aunque parezca que no aprendas, lo haces, pese a que sea a un nivel subliminal). Además me he venido aquí con mi partner sentimental, lo cual quiere decir que andamos todo el día discutiendo en castellano. Sumado a todo esto hay españoles y sudamericanos a patadas por todo Berlín y hasta en mi cuadrilla de amigos aquí, el 80% habla perfecto castellano.

 

La solución a todo esto es variada: con la parienta hay que forzarse a hablar al día 30 minutos de germano, que se dice pronto, pero a la hora de la verdad es complicado; en los supermercados al comprar, en clase al preguntar acerca de dudas gramaticales y en los bares al pedir la bebida y hacer la cobra a las alemanas (vale, esto todavía no me ha pasado) hay que intentar que no salga el irreductible “do you speak english?”; con los amigos hay que ir soltando las frases que se sepan en alemán;  y finalmente te tienes que buscar un tandem.

 

Un tandem, aparte de un tipo de bicicleta ridículo, son dos personas en un lugar, una de las cuales habla el idioma de dicho lugar y quiere aprender uno foráneo (por motivos varios) y la otra habla dicho idioma foráneo y quiere hablar el nativo (por motivos obvios). El español está de moda y hay bastantes germanos que chapurrean algo y quieren practicar, por lo que ese es el mercado que hay que explotar.

 

Buscando el otro día en la página web que uso para localizar germanos filo-hispanohablantes (http://www.skb.tu-berlin.de/php/start_span.html) no pude dejar de fijarme en dos anuncios en particular.

 

El primero es el escrito por nuestra querida amiga Estefanía. Atentos a todo el mensaje, pero en especial a las palabras resaltadas en negrita:

 

bietet: Spanisch, Englisch

 

sucht: Deutsch

Vorkenntnisse: komme im supermarkt klar

Hi, i´m Estefania from Spain,i would like a german tandem partner because i´m not sure about my german communication skills, maybe because i don´t have almost any of it yet...anyway i´m new in Berlin and i would like to know new people with whom go to the opera (i´m an opera freak since I was born, it´s more than an addiction) or to take a coffe. Only one point clear, I´m not looking for boyfriend or nothing seems. So if you want to learn spanish language or simply practice your english, contact me!

 

 

El segundo nos lo envía Jesús (o “Jezú” como diría él) y es muy gracioso por la cantidad de interpretaciones a las que se puede someter el mensaje. Yo, que no dejo de ser un narcisista lingüístico muy orgulloso de la calidad y solvencia con la que utilizamos el castellano la gente del norte (casi toda), tengo la mía propia. ¿Cúal es la vuestra?

 

bietet: Spanisch

 

sucht: Englisch

Vorkenntnisse: I can almost anywhere say something

Hallo, I´m jesus, I´m from seville (Spain) and I would like to practice english and I can learn something about spanish.

 

San Nikolau

 

Hoy es 7 de diciembre. Quien tenga suerte librará del tajo hasta el miércoles en un merecido (más o menos, según el caso) descanso laboral. Los metafóricos "puentes", ese gran invento. En Inglaterra no tienen. He preguntado a mi amigo inglés esta mañana y me lo ha confirmado (después de poder hacerme entender explicando una realidad que él no conoce, por tanto absurda, traduciendo literalmente del español en un extraño "holydays bridge") Los ingleses mueven todas las fiestas, a excepción de la Navidad (hasta ahí podíamos llegar) a lunes o viernes para tener fiesta tres días sin necesidad de subterfugios ni del azar del calendario (que ordenadicos que son).

 

Huelga decir que Berlín ha estado "a petar" de españoles estos días (más de lo normal). Hemos tenido contacto con unos cuantos de ellos estos días, pero caben resaltar dos anécdotas:

 

La primera con un grupo de catalanes de unos veintimuchos que nos visitaron en Mauer Park el domingo ataviados con enormes gafones de colores ochenteros y cristal sin aumentos que pasaban la resaca paseando por el mercado a modo de germana costumbre (allá donde fueres...). Nos amenizaron un rato con su compañía e incluso nos ayudaron a vender tortilla agarrando (literalmente) a todos los viandantes que pasaban y trayéndolos hacia nosotros exclamaban en un rudo "englishñol": "¡¡Espanis Tortilla veri gud, veri barata, veri tipis from mai countri, spein, compra, compra, you compra!!". Hasta nos compraron una cerveza (solo una, ya iban servidos) y nos dejaron propina al grito de "¡¡¡Para que no se diga de los catalanes!!!".

 

La segunda se produjo cuando fuimos a ver a un compañero de clase que habían llamado para pinchar en un bar que hay cerca de nuestra casa. Pensábamos encontrarnos allí con más compañeros pero el intenso frío que se cernía sobre Berlín esa noche les disuadió de ello y nos quedamos solos en una mesa disfrutando de la música experimental que ponía nuestro amigo. Al rato, se nos acerca el chico de la mesa de enfrente y nos pregunta en castellano si somos españoles. Le contestamos que si y empieza a contarnos que él y su acompañante son de San Sebastián y que están aquí de vacaciones por el puente. Cuando le decimos que estamos viviendo aquí porque en España no encontrábamos trabajo por la crisis nos contesta "Si, si, mucha crisis en España. En el País Vasco también tenemos, pero llegó más tarde que a España". Con un supremo esfuerzo conseguí reprimir la carcajada que se contuvo en una media sonrisa ascendente. El tío siguió como si nada hablando de sus cosas (menudo monólogo nos soltó). Hablando de futbol nos comentó que era de la Real a muerte. Yo, ignorante total de este deporte le pregunte sin maldad alguna "¿pero la Real está en Primera (me niego a llamarla como la llaman ahora) o en Segunda División". El chico entorno la cara, me miró fijamente y me dijo "ahí me has dao ¿eh? Llevamos tres años en segunda". Y se fue.

 

Pero lo más chulo del Puente, que aquí por motivos de diferencia constitucional y confesional no se celebra, es el Día de San Nikolau (el primigéneo Santa Klaus). Es el 6 de diciembre (y yo la adaptaría a España, total para lo que celebramos nosotros ese día) y es el día que el Santo se pasea por Alemania. La gente pone zapatos en su puerta y San Nikolau los llena de dulces. Nosotros no pusimos zapatos, pero el buen santo no se olvidó de nosotros:

 

 

http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/nikolau.jpg http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/nikolau2.jpg

Día político

 

Menuda semanica política que llevamos.

 

Por un lado en Aragón se aprueban unos presupuestos (previo apoyo del corrupto y fétido regionalismo caciquil de su Majestad Biel) que pagan y cargan, sobre el costal de la ciudadanía, la deuda contraida en la Expo2008 (y ahora nos anuncian a bombo y platillo otra para el 2014 y otra para el 2016). Impresionante.

 

Por otro lado tenemos a una ciudadana marroquí en Canarias (bueno, tenemos muchas, pero esta sale en las noticias) a la que expulsan de su país porque no quiere ser de su país, porque quiere ser de otro país, que no es un país. España le ofrece, sin ser de este país, ser de éste país. Ella responde que no quiere ser de este país porque es de otro país que todavía no es país pero lo llegará a ser. Se le deja entrar en España por motivos humanitarios y ella lo llama secuestro. Y ahora exige cambios de equipos diplomáticos del gobierno de un país que no es su país para que la represente mejor y pueda volver a su país que no es un país. Y todos los PROGRES DE MIERDA de este país a ayudar a la "pobrecica". Incomprensible.

 

En Berlín no podíamos ser menos.

 

Hoy habíamos decidido dar un paseo sin gastar. Queríamos ver el Reichstag (Parlamento) por dentro. Se nos había antojado sencilla la gesta debido a que es visitable de 9 a 21 todos los días de la semana. Es gratuito y tiene unas audioguías, según he oído fabulosas, que informan sin aburrir. Además desde la impresionante cúpula de cristal del impresionante edificio enseña de la democracia alemana (diseñado por Norman Foster, un inglés), se puede ver una admirable vista de la ciudad parlamentaria (preciosamente moderna, y esta vez sin acritud) y de la cola de ballena de cristal de la sede del Dresdner Bank que hay junto a la monumental Puerta de Brandenburgo, junto a otros items del centro de Berlín.

 

No ha podido ser, cola de 200 metros de turistas, volveremos entre semana. Volviendo a casa hemos visto un espectáculo familiar y otro para adultos.

 

El espectáculo familiar (como solo un espectáculo italiano puede ser) entorno a pancartas lilas. En dichas pancartas había una suerte de eslabón perdido con mirada arrogante y sonrisa falaz. Uno por uno los diferentes manifestantes han agarrado un megáfono a pilas y, grabados por poco glamurosas cámaras domésticas han ido entonando diferentes filípicas en italiano. Ahí queda eso.

 

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El espectáculo para adultos un grupo de banderas iraníes menos numerosos (pese a que los italianos eran bien poco numerosos también) pero más preparados técnicamente. Contando por expositores con fotos y textos los allí presentes se manifestaban contra "Ajmadineyá" y "Jomeini", pasado y futuro de la "Involución Islámica".

 

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Y la tarde en casica, que hay que descansar que mañana es Día de Mercado.

 

 

Weihnachtsmarkt

 

Yo iba para ingeniero. El hecho de que sea historiador es un efecto probable (y probado) de una doble causalidad:

 

Por un lado la exorbitada imaginación de mi padre. Un domingo de cada dos teníamos que ir a ver a mis abuelos al pueblo. De Zaragoza a dicho pueblo (Villareal del Huerva) median 69 kilómetros. Estos kilómetros en la compañía de dos mocosos que se llevan mal pueden ser insalvables para cualquier padre, pero no para el mío. Historias de combates singulares de hoplitas sacadas de la Iliada y la Odisea, hazañas de estrategia militar entre romanos y cartagineses sacadas de libros de Asimov, de sarracenos con largos alfanjes que destripaban cristianos sin parpadear... ahí me enamoré de la Historia.

 

Por otro lado, del mucho menos glamuroso Jesús Alcazar, mi profesor de matemáticas de 3º y 4º de la ESO que gracias a su hedor corporal, su inexistente talento docente y su desencanto personal consiguió hacerme odiar las matemáticas hasta tal punto que, llegado el momento, opte por el latín.

 

A los dos muchas gracias, hoy no sería lo que soy si no fuera por ellos.

 

Pero a lo que vamos, yo iba para ingeniero. Ayer lunes, entre dolores, arcadas y mareos (me río yo de los partos ahora) recordaba una de mis últimas lecciones de física de diez años atrás: peso es igual a masa x 10. Me acordaba de esto montado en una atracción de feria de esas de dar vueltas muy, pero que muy deprisa en un vehículo con arnés. No podía dejar de preguntarme en todo el rato (que se hizo eterno)  si mis 84 kilos x 10 no serían demasiada carga para tan agotada maquinaria... pero sigo vivo.

 

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Me explico, ayer fuimos a un Weihnachtsmarkt. O mercadillo de navidad. Berlín está lleno de ellos desde el último fin de semana de noviembre: puestos de artesanía, de dulces, de comida típica, de comida no tan típica, de comida atípica total, tómbolas alemanas (el rastro de los gitanos en Alemania se pierde misteriosamente a principios de los años 40, por lo que las tómbolas aquí no tienen gracia alguna), autos de choque (sin macarras con bombers), una noria a 5 euros la vuelta, máquinas de garfio... lo que viene siendo la esencia de la navidad vamos. Recomendable de visitar si vais a estar por Berlín hasta el siguiente fin de semana después de navidad. Nosotros vimos el de Alexander Platz que puede que sea de los más grandes.

 

http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/mercadillonavidad.jpg http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/mercadillonavidad2.jpg 

 

 

Pero lo mejor de todo era esto. Quien haya visto la película de Big (excelente Tom Hanks) entenderá lo que digo. La mujer no estaba trabajando en este momento, lastima de quiromancia perdida...

 

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Pinitos laborales

 

Berlín es una ciudad barata, para ser una capital. Por regla general los precios se asemejan bastante a los de Zaragoza, ciudad inmortal. La hostelería es incluso más barata (justificado así el miserable sueldo de los camareros por regla general). La cerveza se bebe en una cantidad mínima de medio litro y para un español es como ceveza de importación a precio de nacional.

 

Pese a todo esto seguimos teniendo que pagar comida, alojamiento y vicio.

 

Respecto a la comida, en Berlín carecen de las típicas macrosuperficies que estrangulan el pequeño comercio español. Aquí cuentan con los típicos supermercados de barrio (tamaño Mercadona) y una multitud de pequeños comercios con comida de todos los lugares, precios y sabores. Lo más normal es ir al Netto, que es el sitio más barato y tienen lo necesario para la cesta diaria.

 

El alojamiento es muy barato. Puedes encontrar un piso de una habitación por unos 500 euros con todos los gastos incluidos (agua, luz y gas) relativamente céntrico y bien equipado. Si no te llega o no sabes cuando vas a empezar a tener ingresos puedes optar por un WG o piso compartido (consejos muy útiles a la hora de encontrar un WG en Berlín unas entradas mas atrás) que, con los gastos incluidos, se puede encontrar fácilmente por unos 275-300 al mes (y los cuartos alemanes son inmensos).

 

El vicio depende de los gustos, pero te lo puedes montar para no tener que pagar entrada si eliges los bares adecuadamente (Wien Strasse y Oranien Strasse en Kreuzberg son buenos lugares para hacer esto). Si lo tuyo so n los clubs y el ambiente cool puedes ir a las grandes discotecas tipo Panorama, pero deberás estar preparado para sus normas de etiqueta y sus no asequibles precios. Lo más recomendable es buscar lugares en el barrio donde vivas para evitar haciendo eses con la bici por la ciudad a horas destempladas.

 

Para pagar todo esto hace falta dinero y el curro en Berlín no es sencillo (máxime teniendo en cuenta que tiene el paro más alto de Alemania). Nosotros hemos optado por una solución para ir haciendo unos ingresos explotando la dieta mediterránea. En Berlín hay una gran variedad de rastrillos (aquí los llaman Flohmarkts). Justo al lado de nuestra casa esta uno de los mas grandes y frecuentados, Mauer Park. Si os pasais por Berlín, nos veis en este parque y os declarais lectores asiduos de este blog puede que os hagamos un descuento...

 

 

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Muro de Berlín

 

Hay dos clases de personas en el mundo: los que celebran y los que conmemoran. Como historiador he aprendido que los valores cambian de época en época: lo que a principios del siglo XX se llamaba "salvajada terrorista anarquista" hoy, algunos analfabetos funcionales, lo llaman "propaganda por el hecho" (¿le gustaría a este colectivo que, en el caso de que Pais Vasco alcanzase la independencia algun día, se llamase a las barbaridades que hacen hoy "actos libertarios" dentro de cien años? pues eso); lo que hace cien años se denominaba "analfabeto" hoy se llama "ingeniero de caminos" (así llamaban a Sagasta siendo Presidente del gobierno en aquella época dorada en la que lo cool era ser historiador...); lo que hace unos siglos Rubens tituló "las tres gracias" hoy... no tiene ni nombre. Así pues yo me mantengo prudente y prefiero el término "conmemorar" porque, al paso que vamos, a saber que piensan las generaciones futuras (si piensan at all).

 

El 9 de noviembre se conmemora la caída del Muro de Berlín y este año era el vigésimo aniversario y, como por lo visto, las cifras redondas hay que celebrarlas, se montó una fiesta... alemana. Para entender las diferencias entre una fiesta alemana y una española han de resaltarse, evidentemente, las diferencias: no había petardos, no se hizo botellon y no hubo descanso laboral. Eso si, empezó tarde.

 

Es curioso como los momentos históricos distinguen a las personas. Todo el mundo "importante" (que no imprescindible) quiso estar allí y remarcar personalmente lo memorable que fue aquel momento. Había un monton de políticos alemanes, alguno ruso, un húngaro que por allí pasaba, y Zapatero (dios sabrá porque este hombre, con lo jodido que esta el país, se empeña en hacer giras internacionales intentando salvar al mundo no español). Tras estos personajes estabamos las personas: europeos varios, rumanos vendiendo salchichas, policías autóctonos supernerviosos que no sabían si abrir la valla o cerrarla o comérsela, alemanes mayores con los ojos humedecidos, alemanes jóvenes con teléfonos móviles de última generación... y españoles, muchos españoles (en serio, somos una plaga).

 

Llegamos a las 18.30. Llovía a mares y había 5 grados, con lo que a las 19.00 teníamos un frío rayano en lo excesivo (primera vez en mi vida que pierdo la sensibilidad de los dedos de manos y pies). No nos dejaron pasar las vallas de Bradenburg Tor así que dimos la vuelta y nos subimos a una de las enormes piedras del Memorial Judío (la mayor tomadura de pelo que he visto en esta ciudad) desde las cuales veíamos media pantalla gigante, la puntita de arriba de las piezas de dómino (que simbolizaban el Muro y que se iban a derrumbar como algo "simbólico") y un monton de cabezas. A las 21.20, después de casi 3 horas de sufrimiento y dos amagos de acción (tiraron las fichas de dominó en tres fases intercaladas por discursos en germano) servidor se retiró a su casa hipotérmico y cabreado.

 

Y menos mal, porque al final cantó Bon Jovi...

 

De marcha por el White Trash

 

Y allá que nos vinieron a visitar el Javi y el Sergio, dos amigos de un amigo.

 

Es inevitable, te vas a vivir a otra ciudad y te salen los enanos por todas partes. Si a eso sumamos que la otra ciudad a la que te vas a vivir es Berlín, los enanos se multiplican cual si fueren gremblings bajo la lluvia. Que le vamos a hacer, siempre he sido amigo de mis amigos (sea lo que sea eso).

 

Así que me tuve que mover e informarme sobre vuelos y alojamientos baratos; cambiar mil y un mails acerca de las conveniencias de tal o cual; explicar que no puedo funcionar como guía las 24 horas del día; y, finalmente, emborracharme cual cosaco el sábado que los huéspedes estuvieron aquí. Todo ello con la mayor de las abnegaciones, cabría resaltarse.

 

Lo bueno de la primera visita es que puedes revisitar sitios poco vistos, visitar por primera vez sitios que te daba pereza ir a ver anteriormente, y lanzar a la gente a conocer sitios lejanos que tú solo conoces de oidas, a ver si estan realmente bien o no para ir tu después. Todo ello bajo el calor de la compañía de un ser/seres queridos (o no) que platican buen castellano y entienden un sentido del humor tan misógino y negro con el mío. Y lo disfrutan con sonora carcajada y no con media sonrisa y cara de poker.

 

Y nos fuimos al White Trash.

 

No me gusta salir de marcha con la bici porque ello quiere decir que los avatares de la noche pueden arrojarte lejos del hogar. Salir andando estipula nítidamente las fronteras. El White Tras estaba en el límite del radio de acción y lleva fama en el barrio asi que, tras previo pago de 6 euros (es la tónica aquí, te guste o no), entramos.

 

Pese a estar decorado y amueblado con gusto (gusto barroco, en todo caso) el bar decepciona un poco a los que fuimos allí ya en estado etílico profundo buscando una buena pista de baila donde menearnos libremente. Un laberinto de tres plantas con dos salas cada una llenas de mesas y sillas nos reservaban para el final una diminuta pista de baile con un grupo de rockandroll acabando su actuación. Finalizada la misma asaltamos con rudeza la pista de baile disfrutando de los acordes de canciones de Kiss, GunsAndRoses, Iggie Pop y rockabillie vario.

 

Tres horas despues salíamos de allí con el cuerpo sudado, la orientación extraviada y la sensación de que todo había ido a toda velocidad... una noche elegante, que duda cabe.

 

Lo peor de la noche: el tío con cuerpo de gladiador que había ido solo al bar y que se pegó un montón de rato bailando a mi lado. Tras la sexta canción con miraditas me agarré a mi partner sentimental, pero el complejo de carnaza no desapareció en toda la noche.

 

Lo mejor del bar: que estaban proyectando la peli de "Eduardo Manospollas" (porno bizarro vomitivo) en todas las tvs del bar y las dos tías semidesnudas vestidas de momia que simularon ataques epilepticos durante toda la noche. Awesome...

 

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Y comenzó el invierno

 

A las 9 de la mañana salí de casa con la sonrisa puesta y... lluvia intensa con amago de granizo. Llegué a clase con la cara llena de puntitos rojos que parecía que tenía sarampión.

 

A las 12 de la mañana comenzamos a ver caer aguanieve por la ventana mientras la profesora nos aseguraba que hasta enero no veríamos nieve.

 

A la 1 volviendo a casa me encontré luchando con los elementos contemplando el siguiente paisaje:

 

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DIferencias España - Alemania (1)

 

Buenos días mis pequeños. Ya estamos a 30 de octubre así que daré por sentado que os habéis recuperado totalmente de las fiestas del Pilar. Hoy me gustaría hablaros de algunas cosas que he detectado últimamente que los alemanes hacen de forma diferente (por tanto peor) que los españoles.

 

Aquí hay un montón de gemelos. Según he bicheado en internet la posibilidad de un embarazo de esta clase es de 1 entre 80. Creo que los alemanes, al tener tantos, le están jodiendo la estadística a alguien (como cuando eres feo y tu padre te dice "hijo, que tocan a 7 y la coja por hombre" y tú contestas "pues algún cabrón se está hinchando de follar a mi costa")

 

Hay un montón de biciclistas en esta ciudad. En Zaragoza también, gracias al invento prosoviético del carril-bici que intenta alentar ideologías costrosas y modos de vida jipiosos entre la ciudadanía, pero de forma diferente. Aquí son ciclistas de verdad con una ciudad adaptada donde los conductores te ven como un vehículo más y no como una amenaza y donde la sección "Cartas al Director" de los periódicos no se llena con comentarios nacionalsocialistas de ancianitas fascistas que han sufrido ataques indiscriminados de los nuevos "progres" que creen que ir en bici te hace cool.

 

Como hay un montón de bicis hay un montón de tiendas de bicis donde se vende, se compra, se repara, se "makea"... y donde, lo más curioso de todo, tienen un hicha-ruedas en la calle totalmente gratuito para que te hinches la bici si lo necesitas, sin cobrar nada... (que tontos estos alemanes).

 

Para terminar: hay un motón de modelos diferentes de bicis (si, las bicis me han impactado). Hay de paseo (de esas que antes no se vendían por "old-fashioned" pero que ahora los neo-jipies gustan de llevar para ser "cooles" y que valen una pasta); hay de carretera; hay mountais-bikes; hay tándems... pero las más curiosas son esas que llevan una especie de caja enorme delante del manillar para llevar a los críos (o los animales) dentro. Im-presionante... (continuará)

 

 

Concierto de Robbie Williams

  

Y allá que nos fuimos a ver a Robbie Williams en concierto.

 

Recuerdo unos dibujos bastante malos basados en un grupo de los ochenta llamado New Kids on The Block. Para muchas jovenzuelas nacidas a finales de los ochenta fan de los BackStreetBoys no les sonará este nombre de nada pero lo cierto es que los "chicos del callejón" (vaya nombre) no fueron para nada innovadores, los NKOTB fueron los pioneros de esta clase de subproductos plastificados (y los que más éxito tuvieron durante más tiempo). Esta clase de grupos no nacían por evolución, sino por eclosión. Se juntaban varios creativos, hacían un casting, y los elegidos eran vestidos, entrenados y perfumados para convertirse en artículos de consumo. Por fortuna esta clase de grupos dejaron de estar de moda (los alunizajes de Five o `N Sync lo demuestran)

 

Los sucesores de los NKOTB fueron los Take That (como veis la evolución de los nombres era cada vez mas afeminada). De este grupo británico extinto en 1996 surgió un jovencito díscolo llamado Robbie Williams que abandonó el grupo en el 95 (con solo 20 años) para comenzar una etapa en solitario plagada de éxitos, fracasos y adicción a drogas varias. Los dos últimos años había estado dedicado a rehabilitarse y al avistamiento de ovnis (que parece su pasión últimamente). No obstante ayer dio un concierto "sorpresa" en Berlín justo al lado de mi casa que mi partner no se podía perder.

 

Del concierto podemos destacar varias cosas: el tío es bajito, canta mal, y estos dos años ha sacado tiempo para volverse un compositor de temas románticos carentes de gracia al estilo Alex Ubago (mundialmente conocido en Zaragoza como Alex Udaco). Además "concierto sorpresa" no pega mucho con avisos constantes en los medios de comunicación. Se sabía que el concierto iba a durar solo 30 minutos, pero eso no refrenó las ansias histéricas de miles de, antaño jovencitas alemanas convertidas hoy en irrespetables mujeres de edad adulta que estaban allí gritando a cada acorde (parecía una despedida de soltera de esas con mujeres con gorras con poyas en cabeza).

 

Lo peor de todo: constatar que en Alemania medir 1.83 ya no supone ninguna ventaja (para aclarar este comentario mirar foto adjunta que tuve que hacer de puntillas y levantando la cámara por encima de mi cabeza).

 

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Un mes en Berlin

 

Hoy hace un mes que estoy en Berlín de forma indefinida. De acuerdo que estuve el mes de agosto, pero eso fue un viaje de exploración para entrar en contacto con el idioma, la ciudad y sus gentes. Además fue el mes de encontrar piso, buscar escuela barata de diario, trámites burocráticos varios, etc. 

 

Hoy hace un mes que estoy en Berlín de forma indefinida.

 

Es agradable. Hace más frío cada día, pero le vamos cogiendo el pulso al invierno (máxime teniendo en cuenta que las temperaturas han caído 20 grados en cuatro semanas y aun tienen que caer otros tantos antes de estabilizarse en un clima friío de cojones hasta abril).

 

Se extraña mucho a la familia, que es irremplazable haya donde fueres. Se echa mucho de menos a los amigos y a los colegas, pero vamos conociendo a gente y comenzando una tímida vida social. Se adolece de una dieta totalmente sana, pero voy trabajando en ello y empiezo a establecer una pauta en las comidas.

 

El idioma es un escollo importante, pero voy empezando a entender como funciona. Pretendía estar mucho mas adelantado y haber empezado a chapurrearlo hace semanas, pero la experiencia una vez más hace que deba de cambiar los plazos.

 

El trabajo, que pretendíamos fuese prioritario en las etapas iniciales como condición sine qua non para estar aquí tras las navidades se ha convertido en una meta difícil de conseguir debido al idioma, por lo que tendremos que modificar los plazos de aquel en la medida que cambiemos los de éste. De momento trataré de dar clases de español, pedir algún subsidio alemán (que parece ser que hay), e incluso barajamos la idea de ir los domingos a vender cerveza en un mercadillo enorme con karaoke que hay al lado de casa...

 

Hoy hace un mes que estoy en Berlín de forma indefinida y creo que tomamos la decisión correcta. Pero nadie dijo que fuese fácil…

¿Donde está el otoño en este país?

 

He de reconocerlo: me cuido. De hecho lo he hecho siempre.

 

Trabajo desde los 18 años (casi ininterrumpidamente) para poder costearme mis vicios. Me gusto la idea de tener coche propio cuando mis compañeros de carrera no tenían ni el carnet. Prefería beber cubatas los fines de semana mientras escuchaba Eskorbuto y Barricada en bares rockeros y punk pese a que lo cool en esos sitios era beber calimocho. Empecé a ir al gimnasio por aquello de ponerme cachas, aunque luego opté por la sana y mucho mas recomendable tonificación (estar en forma sin excentricidades musculares). Puedo presumir de no haber engordado prácticamente desde mis 18 añitos (pese a que he perdido pelo), y después de jugar a voley-playa este verano en Zaragoza fui consciente de que pocos de mis amigos de entonces pueden decir lo mismo hoy en día. Llegado a Berlín decidí seguir con mi dinámica habitual de ejercicio... pero las estoy pasando putas.

 

Berlín es... frío, muy frío. Llevo aquí 4 semanas: la primera semana iba en camiseta; la segunda semana cogí un jersey de otoño; la tercera semana un jersey de invierno; esta semana me he tenido que comprar un abrigo polar porque mi cazadora-de-invierno-zaragozano no puede evitar que mi escroto reduzca su tamaño al de media cáscara de nuez cuando voy en bici.

 

Esta mañana he salido a correr con mi ridículo chándal (lo odio, solo apto para hacer deporte, superar una ruptura sentimental o pasar una atroz resaca). Estirando en el portal me he descubierto lanzando miradas lascivas a la puerta de casa, la idea de volver a la cama se hacía muy tentadora. A las 7 de la mañana (cuando solo los imbéciles salimos a correr) el sol alemán todavía no ha salido, pero el viento nocturno todavía no ha cesado... las arcadas los primeros 200 metros se han hecho mas que evidentes. A los 5 minutos llegaba a la pista de atletismo a correr mis doce vueltas diarias. Superadas las 2 primeras vueltas ha empezado a salir el sol y todo se ha hecho más llevadero.

 

Esto me hace pensar. Estamos a mediados de octubre y la temperatura ha bajado 20 grados en cuatro semanas... ¿cuándo va a acabar esto? Mi amigo Diego (un abrazo grande) se fue a vivir a Polonia hace algo más de un año y me habló este invierno de temperaturas de 40 BAJO cero. Diego y yo hemos salido juntos y la experiencia me demuestra que ambos somos de esa clase de hombres que son capaces de beber hasta desmayarse. Sumado a esto se que Berlín es menos frío que Polonia, ergo debería de sobrevivir pero... ¿seguiré siendo capaz madrugar para correr? ¿buscaré trabajo solo para tener una excusa? ¿acabaré fingiendo que voy a correr pero en el fondo me esconderé en el turco de la esquina de mi calle?

 

Os dejo, que mañana madrugo.

 

Pd.- Diego, mucha suerte con tu nueva aventura profesional, con el clima de ese enorme país y con esa chica tan guapa que frustró a tantas españolas. Un abrazo.

 

Re-unificación alemana

 

El pasado día 3 de octubre, pese a que ningún periódico de ámbito nacional español le guardara una línea en portada, se cumplieron 19 años de la reunificación alemana.

 

Si la caída del muro en el 89 supuso el fin del símbolo de la Guerra Fría (un Berlín dividido era una perfecta maqueta en miniatura del mundo dividido entre las dos superpotencias) la unificación alemana venía a acabar con la transición a un "mundo nuevo" cubriendo con remiendos duraderos una fractura que llevaba más de cuarenta años abierta. La caída de la Unión Soviética un año más tarde completaba el final definitivo de la Guerra Fría al desaparecer una de las dos superpotencias.  Fukuyama escribió su artículo y el Capitalismo reía agitando su mórbida obesidad... no voy a seguir con el tema histórico, quien sepa de lo que hablo ya sabe de que va todo esto.

 

El caso es que el pasado sábado, mientras en Zaragoza (ciudad inmortal) mi madre me comentaba por teléfono los casi treinta grados que seguían imperando, en un Berlín sobrecogido por el cambio estacional (al menos yo) se celebraban los 19 años de reunificación. Aunque es curioso, esto es relativo. Hay gente en Alemania que preferiría volver a la Alemania dividida argumentando que se vivía mejor (cuando estuve en Sudáfrica pregunte a mis allegados, todos blancos, y me reconocieron que el Apartheid estuvo muy mal pero... que la calidad de vida del país había descendido mucho tras Mandela). Tampoco entraré en esto ahora.

 

Mi partner sentimental y yo nos encaminamos a la Puerta de Brandenburgo a la que llegamos a las 7 de la tarde. Allí, un recinto vallado con policía secreta y control anti-bombas-en-mochilas en la puerta de acceso donde se amontonaban cientos de alemanes (y dos zaragozanos) queriendo entrar a festejar. Entramos y el típico recinto ferial lleno de puestos de comida, bebida, una noria regentada por gitanos rumanos, y un escenario enorme con muchos focos. Yo suponía que Angela Merkel estaba a punto de salir a proclamar llena de orgullo alemán que Alemania será por siempre una, grande y libre, todo lleno de banderas, con el Himno a la Libertad de Labordeta traducido al germano, salchichas y puré de patata por doquier y cerveza, mucha cerveza... nada de esto.

 

Tras mucho esperar sale un "gafón" (moderno con gafas de pasta y cara de imbécil medio tapada por flequillo poperete vestido como un pijo) que empieza a hablar en alemán leyendo una cartulina y que acaba cada frase con un elevado tono de voz y una inseguridad en si mismo patente en su sonrisa. Tras diez minutos de discurso mi partner me dice que de festejo nacionalista nada, que por lo visto todo el tinglado es una especie de certamen de grupos pop amateurs berlineses. Yo no doy crédito. Miro encima del escenario y veo una pancarta enorme que pone "Coca-cola Soundwave Finalle 2009". Resulta que Coca-cola, la multinacional estadounidense por excelencia (EE.UU. controló la mitad occidental del país durante la Guerra Fría)  había organizado el acto por la celebración de la reunificación alemana nada más y nada menos que en la capital para que el ayuntamiento de la ciudad se ahorrara unos dineros...

 

Tras el turco afeminado y terriblemente amanerado que suponía el cuarto grupo en subir a escena (y que, por triste que suene, era mejor que los tres anteriores) nos fuimos a casa abochornados, malhumorados y tiritando de frío teniendo la impresión de que en este mundo ya nada es sagrado…

 

Pd.- El mes que viene se cumplen 20 años de la caída del muro, a ver que nos montan para entonces...

 

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Post-elecciones alemanas

 

Con una Berliner Kindl en la mano, un balcón con vistas a una calle peatonal comercial (con clase, no como la calle Delicias en Zgz) y Chimo Bayo sonando de fondo con su sugerente "Así, me gusta a mi..." la vida en Berlín es apacible, agradable y sugestiva. Los alemanes no la viven así. La culpa: una vez más, la democracia.

 

Los alemanes tuvieron sus elecciones "democráticas" el domingo pasado. Yo por mi parte pase la mañana en Mauer Park intentando buscar productos nuevos al precio de chatarra (improductiva mañana) y la tarde haciendo el cabra con la bici por Alexanderplatz y alrededores. Ajeno me mantuve a la anunciadamente trágica cita electoral. Los alemanes pasaban por la tesitura que en España superamos en 2004: elegir entre el malo conocido y el bueno por conocer. El caso alemán no era completamente semejante, era evidente que Merkel iba a ganar (odio a esta mujer porque transmite un estereotipo de la mujer alemana lejano a la realidad... es mú fea la pobre). La libertad de maniobra para el pueblo alemán estribaba en decidir con quien iba Merkel a gobernar y así elegir la orientación de este bloque, pretendidamente, de centro (que mal suena esta palabra desde el "Aznarato"). El poder de decisión de 80 millones de personas estaba en el matiz.

 

Como ya sabéis el resultado de las elecciones no me extiendo más: el matiz mayoritario fue conservador. Los liberales (con un tío impresentable a la cabeza de la lista que el otro día en una rueda de prensa se negó a contestar en inglés a un periodista de la BBC en una conferencia de prensa porque "cuando estoy en Gross Britain hablo inglés ahora usted hable en alemán") compartirán cama con Merkel por cuatro años.

 

Al llegar a casa me encuentro a mi compañera de piso hablando sola con evidentes signos de enfado. Soy español, así que cuando veo a una mujer atractiva en un estado entre tristeza y rabia despotricando del mundo solo puedo asistir a consolarla. Pasamos a cenar con la vecina (mujer igualmente atractiva, triste y rabiosa) y allí la conversación trilingüe me superaba más y más a cada momento (explicaciones en un mal castellano entrecortadas por juramentos en alemán y aclaraciones de los mismos en inglés nuevamente entrecortados). Yo asiento a todo lo que se me dice y adopto una actitud francesa de templanza y arrogancia asegurando que "en España esto es normal".

 

Lo más curioso llega después de la cena cuando me invitan a ver la tele con ellas. No entiendo nada de lo que dicen, pero la escena no requiere entendimiento. En Alemania, tras el recuento, que se produce más o menos una hora después del cierre de los colegios electorales (en Portugal creo que aun están contando y las elecciones fueron el mismo día), hay un debate de caballeros (de esos en los que la gente no grita ni descalifica sino que contrapone posturas y argumentos pacíficamente... como en la COPE vamos...) entre los diferentes candidatos. Me quedo atónito. Las alemanas, ya no tan rabiosas pero igualmente tristes y atractivas, me explican que se llama "el ruedo del elefante" o algo así (ni ellas sabían traducirlo ni yo estaba para traducciones). Yo alucino.

 

¿Os imagináis en España, tras las elecciones generales, a los diferentes candidatos optando por felicitarse personalmente y conversar sobre las diferentes opciones políticas respetuosamente en vez de salir a balcones populistas? Como ganaría la democracia si nuestros políticos (igual que los alemanes, al menos de cara a la galería) se comportaran como políticos y no como abyectos y pretenciosos señoritos de capital que estiman que gobernar es un premio y no una responsabilidad...

 

Pd: mi chica ha presentado el proyecto y se lo han aprobado, estoy de contento...

 

Alte Nationalgalerie

 

Y he aquí que aquí veo que me voy de museos.

 

En Londres era cool irse de museos (a mi me gusta) porque eran gratis. Lamentablemente el atractivo museístico de Londres se va a mermar porque he leído que el alcalde de Londres (un hombre que se da un aire a Yven Saint-Lauren) ha decidido que permitir la entrada gratuita a los museos minusvalora la cultura... vamos, que estamos en crisis y que por algún lado hay que recaudar (en Zaragoza, ese barril de vino tinto rancio que tenemos por alcalde lo hace a base de multas de tráfico y elevación de todo tipo de tasas).

 

En Berlín hay un montón de museos (creo que 365, incluyendo uno de los Ramones), pero no son gratis. De hecho son caros. No obstante los jueves por la tarde te dejan entrar sin apoquinar las tres últimas horas de la tarde en los museos de titularidad pública. ¿Bonito? Bueno, hay varios problemas a tener en cuenta: no todos los museos tienen el mismo horario por lo que lo de las tres últimas horas no es información suficiente; no se especifica lista alguna de que museos son públicos y que museos son privados; las páginas web alemanas de museos (y, en general, de todo tipo) suelen tener la mala costumbre de estar solo en alemán (increíble pero cierto) o solo parcialmente en inglés (el español aquí es popular pero a un nivel callejero, todavía no ha penetrado en las instituciones).

 

El caso es que he ido a la Isla del Museo (Museumsinsel), una suerte de porción de tierra que hay en el transcurrir de los meandros del río Spree cerca de Alexanderplatz, en el centro de la ciudad. Allí hay cinco museos: el museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, el Museo Bode y el Museo Viejo o Alte Nationalgalerie. Por eliminación he ido a ver este último porque el de Pérgamo y el Museo Nuevo cobraban porque tenían una exposición temporal (de nada han servido mis promesas de que cerraría los ojos al pasar por esa zona).

Este museo es, como su nombre indica, una galeria nacional (para los gafapastas pinacoteca, para los profanos museo de cuadros, para los analfabetos funcionales un sitio de esos aburridos que la gente se empeña visitar en vacaciones). Y, ¿que quereis que os diga? La pintura alemana del XIX es negra y oscura y sobria y seria (teniendo en cuenta el contexto histórico no me extraña). Tenían una sala dedicada al Impresionismo que estaba chula, con  Renoir, algun Cezanne y un par de Monets. Pero lo demás feo.

No obstante, lo peor del museo es la museografía, perdonad que me ponga purista, pero no se puede poner un cuadro pintado en brillo frente a una ventana, imbéciles; no se puede poner un fluorescente a la altura de los cuadros, que deslumbra y no se aprecia bien, canelos; pero lo que jamás, jamás se puede hacer, es poner un cuadro de 4x3 metros en una habitación del tamaño de mi baño, porque no hay por donde narices mirarlo, joder.

 

Si, ya se que la entrada de hoy no es graciosa, pero ¿quien ha dicho que tenía que serla?

 

El jueves que viene más. Ciao.

 

De vuelta en Berlín

Y he aquí que ya estoy de vuelta en Berlín.

 

Tras dos aciagas semanas de quedadas y terraceadas (que bien sienta sentir que le aprecian a uno) me vuelvo a la capital de las Alemanias (aunque por avatares históricos, este año celebrados, ya solo queda una) a proseguir con mi aventura.

 

Ha sido otro derrengante viaje de diez horas (entre buses a los madrides, aviones y metros) salpicado por la inesperada especia de la fortuna, ya que no he tenido que hacer ni una sola cola o espera (llegar y engranar en la facturación, embarque, autobús, metro…). Tan solo he tenido que aguantar, en medio de mi seminsconsciencia somnolente del avión, a tres catalanes (todo mi respeto a los catalanes) gilipollas de mierda. Los pobres no han podido elegir el tamaño de sus testículos, por lo cual no les culparemos de ello, pero si que se mostraron gaseables en todo momento. Es lo malo de creer que por ser bajito, pijo y modernete la vida te debe algo y puedes tratar como una mierda a las azafatas/os del avión, molestar con tus altisonantes comentarios a los pasajeros cercanos y creer que meter una palabrota o juramento en cada frase es cool y te hace mas guay. En fin.

 

Tras una sudada enorme resultado de concatenar tres líneas de metro en el INMENSO camino del aeropuerto a mi nueva casa (mezclado con el olor a sudor del metro infestado de las execraciones corporales de los participantes del maratón de Berlín que por lo visto era hoy…) llego a mi habitación tamaño extra-grande-con-balcón. No encuentro en todo el vasto vacío de mi nuevo cuarto el colchón de matrimonio que la casera nos aseguró tendríamos, pero no importa porque me ha metido tres macetas en el cuarto (para los no instruidos señalaremos que maceta en una planta que la naturaleza ya no quiere pero que la raza humana se empeña en perpetuar en cautividad) de las que espero poder librarme pronto. Hoy estoy muy cansado, mañana intentaré arreglar este malentendido.

 

Os dejo chavalería, que mañana es mi primer día de clase y quiero pegarle un breve repaso a mis apuntes de germano.

 

Sed buenos.

 

Pd: anécdota graciosa del día cuando el tío del mostrador de EasyJet anunciaba la puerta de embarque a los viajeros. El tío era andaluz (seseador) y gangoso y la puerta era la C37: “pasajedos con destino a Bedlín embadquen pod la puedta “se” tentaisiete, puedta “se” tentaysiete”…

Vacaciones

 

El que suscribe se encuentra en España arreglando papeles y estudiando ingles (a ver si acabo la escuela de idiomas de una vez). Este blog se toma unas vacaciones hasta dentro de un par de semanas.

 

Sed buenos

La renombrada eficacia alemana

 

Para los que quieran aprender aleman en Alemania (y no reposteria, que tambien es otra especialidad del pais) apreciaran que las academias son mucho mas económicas que las que la lengua anglosajona tiene repartidas por el mundo: un curso de inglés que hice en Sudafrica me costo 1100 euros por tres semanas, mientras que en Alemania puedes hacer uno por 200...

 

Pero si ya quieres que te salga superbarato porque quieres un curso durante una temporada lo que tu necesitas es conseguir una silla en una Volkshochschule (excepto en verano que cierra). Esta volkshochschule (hay 13 solo en Berlín) te proporciona cursos de alemán por 100 euros al mes (y si pasas el examen de nivel te devuelven la mitad del montante de todos los cursos que hayas hecho hasta alcanzar ese nivel a modo de aguinaldo celebratorio). Lo único que necesitas es tu pasaporte (lo siento, solo europeos), estar registrado en Berlín y tener una mierda que se llama freizügigkeitbescheinigung que nadie sabe muy bien lo que es.

 

Pronto y bien mandados fuimos ayer a primera hora a la oficina de registro o Bürgeramt. Alli, tras esperar una hora, nos atendió una orondísima mujer que pronta y bien mandada nos empadrono en Berlín y nos dio los papeles para declararnos como demandantes de empleo. Tanto papel con palabras tan largas (que ya paso de escribir) y el freiz... no nos lo dio. Le preguntamos por lo que, realmente, habíamos ido a buscar y nos dijo que eso en la oficina del paro. La oficina del paro estaba cerrada a esa hora.

 

Esta mañana hemos ido a la oficina del paro. Despues de esperar durante una hora rellenando, medio en español medio en ingles, formularios redactados en alemán, pronuncian terriblemente mal nuestros nombres y nos comunican que el sistema informatico está kaputt y que no funcionará hasta el viernes...

 

Las volkshochschule tienen el mal hábito de repartirse entre ellas el horario, con lo cual cada una abre solo un día a la semana y de tarde o de mañana. La nuestra solo abría los martes por la tarde (osea, hoy). Así que, deprimidos y cabreados nos acercamos a apuntarnos a sabiendas de que nos faltaba un papel y queriendo pensar que tendremos la suerte del español y que no nos hará falta. Llegamos, nos sentamos, sonreimos... y lo primero que nos piden. La primera en la frente

 

Le contamos a otra oronda mujer vestida con mallas de licra de cuerpo entero (maillot de tobillo a hombros color naranja fluorescente que flipas tio) nuestra desgracia y la apenamos. Nos dice que nos han tomado el pelo o bien nos han malinterpretado porque el papel que nos hace falta se entrega previa fotocopia del pasaporte y sin nada más. La primera oronda mujer nos había engañado...

 

Nos hacen ir a otra oficina de registro cerca de allí a la cual le tocaba abrir esa tarde de la semana con un inglés que estaba en nuestra misma situación y nos dicen que tenemos cuatro horas de cola. Son las 4 y la escuela cierra a las 6, estamos jodidos. Me levanto, cojo a mi partner sentimental del brazo y vamos a ver a la segunda oronda mujer y decirle claramente que hemos sido objeto de injusticias y que exijimos resarcimiento. La buena y oronda mujer nos dice que "españoles tener razon" (el inglés en este momento se cuadra y pone cara de tener unos cojones enormes para aparentar ser español) y que podemos llevar ese papel el otro día... Tan solo tres horas de teses y entrevistas personales despues salíamos de la escuela como alumnos matriculados.

 

Volkshochschule y freizügigkeitbescheinigung, las dos nuevas palabras de aleman de hoy.

 

Y como alguien alguna vez me vuelva a hablar de la eficacia alemana...

 

Pd: por cierto que el inglés y yo vamos a ir a la misma clase y creo que voy a tener que cogerlo bajo mi protección porque, ya se sabe, a estos anglosajones es a los primeros a los que les roban el bocadillo en el recreo.

Buscar habitación en Berlín

 

Confiados e ignorantes, al fin y al cabo, decidimos buscar habitación en Berlín a falta de dos semanas para la vuelta presentándose aquel plazo, en aquel momento, como suficiente. Nada mas lejos de la realidad.

 

Lo normal aquí es que te busques una habitación en un piso compartido, pues encontrar un piso vacío que te arrienden, pese a ser la opción más económica, esta fuera de tu alcance sin una nómina que respalde el pago. No obstante el camino a la habitación compartida esta llena de baches.

 

1.-Para empezar por el momento: finales de agosto se ha convertido en una merienda de negros, expresión horrible pero que refleja gráficamente lo que aquí sucede y es que coincidimos en nuestra búsqueda con todos los universitarios... feroz competencia.

 

2.-Además depende la edad que tengas cercenas parte de las posibilidades. Si eres muy joven mueres al piso con universitarios (aunque creo que es la mejor edad y la mejor compañía), si eres no tan joven tienes que buscar con gente que trabaje o haga doctorados y en ese caso la convivencia se resiente y tu práctica doméstica de alemán se limita a la mínima expresión.

 

3.-Que seas extranjero tampoco tiene tanta importancia (si eres español hasta son puntos porque lo hispano esta de moda) porque estos alemanes son un poco openmindes bienhechores, pero si no hablas alemán es un handicap a tener en cuenta.

 

4.-Pero lo peor, sin duda lo peor que te puede pasar es que busques piso con tu pareja, por que nadie, nadie, quiere vivir con una pareja.

 

Nuestro caso es sintomático: viejunos, yo ni papa de alemán, búsqueda en mala época y, lo peor, acompañado de pareja.

 

Llevamos dos semanas siendo injustamente ignorados, humillados o engañados con falsas esperanzas. Pero no nos rendiremos.

 

Siempre nos quedará Tachuelas...

 

Pd: si buscas piso en Alemania en estas páginas web encontrarás alojamiento desde una semana (algo inexistente en España) hasta toda la vida, opcion recomendable para vacaciones y demás.

 

http://www.wg-gesucht.de   y   http://www.studenten-wg.de/angebote_lesen

 

Tachuelas

 

Y he aqui que aquí fuimos a ver la casa okupa de Berlín.

 

En Zaragoza tuvimos nuestro momento de moda okupa hecho carne en dos ocasiones. Rindo desde aquí sendos homenajes:

 

Primero al CSA 451, centro cultural de gente post-hippie (saludos a mi camarada Luis Martínez). Localizado primero al lado del Huerva lleno de talleres e iniciativas sociales despóticamente cerrado por las autoridades en otro acto de solidaridad cultural por parte del Ayuntamiento; y despues en la calle Doctor Palomar en idéntico intento cultural (y lo cierto es que no se porque lo cerraron aqui...).

 

Segundo a Rasmia (un saludo Abel), centro cultural punkie con una rica programación (conciertos, cenas vegetarianas, rifas, eventos) y mucho ímpetu y ganas de hacer cosas en el barrio de Torrero. Pese al apoyo vecinal, el Ayuntamiento (de nuevo) mando a la policia a hacer lo que mejor sabe hacer (dar por el cu...) y, tras unos amagos de resistencia por parte de los chavales de Rasmia, fue clausurado.

 

Por supuesto la mayoría de la gente de Zaragoza no sabe nada de esto debido a la nula cobertura de los medios de comunicación (capitaneados por el señor Heraldo y la señora Ibercaja).

 

Pero volvamos a Berlín. Aquí el movimiento okupa ha sufrido una catársis estatalizadora y se ha vuelto simplemente ocupa (al igual que pude ver en Amsterdam por mucho que presuman). Si no puedes luchar contra el poder, únete a él, conviértete en un reclamo turístico más de la ciudad y recibe subvenciones, esa es su máxima (y lo cierto es que así sobreviven por mucho que hablen de 30 años de resistencia y blablabla).

 

Hay varias casas ocupas, ésta se llama Tacheles (aunque en alemán se pronuncia Tajeles). Es un edificio grande con pintadas en la fachada en la calle Oranienburger Strase. Hay una puerta general al lado de una tienda (los últimos estudios prueban que los punkies, pese a su estado de inmovilismo evolutivo desde el precámbrico, también tienen que comer). Entras y llegas a través del edificio hasta la parte trasera que es lo que más merece la pena. Allí hay una zona que hace de jardín (pero que no está ajardinada) donde hay estatuas enormes y enormes masas maleadas en bronce con todo tipo de motivos artísticos. Mi favorita: el toro bravo español.

 

                     http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/tachelestoro.jpg

 

 

Sorteas la decadente serie de terracillas cool que tienen al aire libre (cuyos ocupantes, europeos adinerados de vacaciones, gustan de visitar por aquello de ser modernamente solidario) y subes por el edificio. Éste consta de cuatro plantas (por cierto, las dos de arriba estan vacías, no seais tan gilipollas de subir hasta el último escalón para constatarlo como hice yo). Las dos primeras merecen visitarse porque son talleres y a la vez zona de exposiciones de los pseudoartistas que hay allí (también puedes comprar, pero los precios menos hippies son cualquier cosa). Además en la primera planta hay dos salas de proyección cinematográfica (llamar a eso cine me parece raro) con precios populares.

 

Hicimos un descanso en la minisala con dj de la primera planta para echar una cerveza (lo más cojonudo de este país) y volvimos a casa un poco más modernos.

 

Pd: lo mejor del día, que ésta casa está en una zona de prostitución donde las meretrices visten como muñequitas manga... Canela fina muchachos

 

 

Gente a la que odiar injustamente

 

Guten Abend:

 

Son las 20.39 de la tarde (aun hay sol) aquí en Berlin, otro asqueroso día de verano (30 grados). Los berlineses parecen encantados con el buen tiempo, pero para los que llevamos padeciendo la sorna veraniega desde finales de abril pareciese que nunca termine este infierno estival... en fin, positivismo.

 

En los últimos tres días he deseado matar a dos alemanes, y no por aquellas zarandajas socialistas de la memoria histórica, no, ha sido pura y dura ira.

 

El viernes hicimos una barbacoa en un parque. En España necesitas ver en que fecha estas, si el recinto esta acondicionado con infraestructura ad hoc y contar con los permisos necesarios. En Alemania solo necesitas una barbacoa cualquiera (las he visto en envases individuales deshechables por muy pocos euros) y un sitio en un parque público. Que hay cincuenta familias turcas alrededor (en Zaragoza son los ecuatorianos, aquí los turcos) invadiendo todo el espacio con sus crios meones y sus madres chillonas, mucho mejor y mas alemán. El caso es que allí conocimos a Julia, una amiga de unos colombianos compañeros de clase. Al rato y rato de hablar con ella (resulto ser una tía muy maja) le preguntamos que cuanto tiempo llevaba viviendo en Berlín y ella nos miró, entre extrañada y divertida, y nos dijo que toda la vida. Resulta que tras un buen rato hablando con ella y con su dulce acento sudamericano, no nos habíamos dado cuenta de que el castellano no era su lengua materna. Sonó un "asquerosa", que no podría decir de que orificio de mi cuerpo salió, y ahí acabó la conversación.

 

Esta mañana en el metro andaba para clase medio dormido y medio resacoso todavía (primera borrachera en alemania, no muy cool por cierto) y se ha sentado a mi lado un joven (de unos 20 años) repasando una redacción en castellano. Como soy hombre de mundo y respeto que estos pobres bárbaron quieran salir de su inmundicia cultural absorbiendo los perfumados efluvios de la lengua de Cervantes, le he ayudado a corregir un poco la redacción y le he explicado un par de normas. Nada muy complicado pues era la típica redacción descriptiva con un monton de adjetivos y un solo tiempo verbal, pero aun así le había quedado maja. El chaval me da las gracias y me dice que hace una semana que empezo las clases de español y que le está resultando dificil.

 

La última frase de la conversación la pronunció él en inglés y fue la siguiente: What does mean "hijo de puta"?

 

La Red Eures

 

Y he aquí que aquí veo una de las citas recomendadas para la gente que busca trabajo en Europa. La Red Eures.

 

La Red Eures es un proyecto de la UE lanzado para coordinar las ofertas de empleo de alcance europeo dentro del programa de movilidad que nos ofrece la Unión. Éste proyecto, que se mantiene con fondos europeos, tiene sede en todas las ciudades importantes con mayor o menor número de personas dedicadas según la entidad de la urbe (en Zaragoza hay una "consejera", en Berlín hay seis). Estos consejeros deben dedicarse al proyecto atendiendo, asesorando y facilitando con todos los medios a su alcance la búsqueda de empleo de cada individuo que se acoja al mismo.

 

En Zaragoza había una "Loli" de 40ymuchos que me dio un monton de fotocopias y me "espachó" a toda prisa de allí recomendándome que si me iba a Berlín lo más mejor era que directamente hablará con sus compañeros de Berlín (vamos, que la habían colocado allí pero que no tenía ni puta idea de que era aquello).

 

En Berlín mandamos un mail y nos contestan para decirnos que llamemos por teléfono para darnos cita. Nos parece una tontería pudiéndonos haber dado cita directamente por el correo pero bueno, llamamos. El caso es que nos dan cita y acudimos. A la salida del ascensor una oronda y simpática mujer que habla nuestro idioma nos pregunta si somos los españoles con cita (pero que reconocibles y no-arios que semos). De allí nos lleva a otro despacho en el que estaba la "consejera". Sonrisas y saludos varios.

 

Resumiendo: en los primeros diez minutos esta mujer nos dijo que el paro de Berlín estaba por las nubes, que Ursula que habla alemán lo tiene muy difícil pero que a mi, que estoy aprendiéndolo: "you don´t have any chance to get a job here, it´s impossible, sorry. I would like to say that you have a chance, but I don´t like to lie you...). En ese momento servidor tenía ganas de levantarse, recoger sus cosas y marchar para España donde al menos las duchas tienen cortina y no se tiene que duchar de cuclillas para no salpicar.

 

Los siguientes 45 minutos de la entrevista los ha llevado Ursula y, resumiendo: le hemos sacado a la mujer mogollon de fotocopias, de sitios de internet, de direcciones de job centers (oficinas de empleo aqui), de ett´s, de empresas de RRHH... Menos mal que mi mujer es una señora mujer para plantarle cara a los funcionarios por muy alemanes que sean.

 

Asi pues, si estas buscando empleo lejos de tu ciudad te toca una de dos: o no ir a la oficina Eures, donde no quieren ni saben darte opciones de trabajo, o ir y darles caña.

 

Con dos cojones, que para eso somos españoles

 

 

 

 

 

Brünch

 

Hoy hemos comido un Brünch. Así, con todas las letras.

 

Lo había visto alguna vez en la serie de la CBS "How I met your mother" y lo relacionaba con una fiesta judía, pero al llegar aquí he descubierto que no, nada de judío. Tampoco se si es exactamente alemán, pero se que aquí es cool hacerlo los domingos en el "Sonntag Brünch".

 

Grosso modo es un buffet libre con elementos culinarios de diversas comidas del día: tienes cereales y fruta del desayuno; ensaladas, purés y pastas de la comida; y una extraña amalgama de embutido curado y semicurado que le da color y ritmo al mostrador.

 

Por supuesto nada estaba tan bueno como en España, pero cuando la calidad está en la brecha siempre podemos salir por la diagonal de la cantidad. Resumiendo, que ya que la comida no molaba y nos iba a costar 10 euros (aunque se pueden conseguir más baratos no merece la pena, pues la diferencia es brutal) hemos optado por ponernos hasta el culo de comer.

 

Así pues hemos ido media docena de veces cada uno a llenar el plato y en ese punto hemos decidido que la comida quedaba amortizada.

 

El brünch, ese almuerzo no judío tan alemán. Recomendado

 

El alemán, ese idioma a descubrir

 

Dos días de academia de idioma teutón dan para saber que el alemán es un idioma jodido para los españoles:

 

1.-Se pronuncia como se escribe, si, pero no "exactamente como se escribe" (las vocales no son igual, tiene diptongos que se pronuncian raro y diéresis que marcan un semitono de más).

 

2.-Escribirlo es jodido porque tienen consonantes raras por todas partes que no se pronuncian o que se pronuncian diferente a como he escrito (oyes una ese y resulta que no, que es una sch).

 

3.-En España tenemos la ñ que es una letra simpática que aparece muy poquito, que es fácil de pronunciar y que no se parece a ninguna otra, pero aquí tienen la eszet que se dibuja como una B estilizada (pero que no es una B) y que suena como una ese (que se utiliza un huevo y nunca sabes cuando va y cuando va la s normal).  

 

4.-Al contrario de lo que yo he pensado durante años, ¡no se parece al español hablándolo enfadado!

 

5.-Hay declinaciones (para los que hemos dado latín es una vuelta al nominativo, vocativo, dativo, acusativo, dativo y ablativo, para los que no han dado latín una maravillosa introducción al mismo) y se declinan un monton de cosas.

 

6.-Uno piensa que el hecho de que muchas palabras se formen con palabras más pequeñas juntas es una ventaja ya que reduce la cantidad del vocabulario, pero este hecho dificulta la pronunciación, el entendimiento y todo progreso en general.

 

 

Pero bueno, tampoco me esperaba que estos simpaticos devoradores de salchichas con puré de patata hablasen castellano, asi que... (por cierto, a todos esos monosabios españoles que me habían dicho que todos los alemanes hablan inglés: ¡y una mierda!)

 

Besos agridulces.

 

Viaje a Berlín!

Finalmente llegamos a Berlín.

 

Tras una breve despedida familiar dejé atrás a las plañideras matriarcales y embarque en el coche de mi emocionalmente afuncional hermano rumbo al maravilloso aeropuerto de Zaragoza. Podríamos haber ido en vuelo directo desde Madrid o Barcelona con EasyJet, pero eran 60 euros más por persona más 15 del autobús (y las cuatro horas de la muerte del mismo)… así que nos metimos en un ataúd con alas de la anteriormente conocida como “compañía low cost” Ryanair.

 

Vuelo horrible en el que una “prestituta” vociferaba en italiano y un exótico pseudo-inglés anuncios comerciales sobre tarifas telefónicas a la par que endulzaba verbalmente los insípidos comestibles que te sirven en el avión a fin de hacerlos más sugerentes que lo que su propio aspecto decía a su favor (no pasaban 10 minutos sin que esa maldita megafonía te traspasase los tímpanos a fin de que no pudieras descansar ni sordo). Finalmente llegamos a Italia donde teníamos que hacer noche en el aeropuerto de Bérgamo esperando nuestro nuevo vuelo de Ryanair que salía 10 horas más tarde rumbo a nuestro destino.

 

Siempre recordaré el aeropuerto de Bérgamo como la Torre de Babel italiana. Allí no importa de donde seas y, al contrario que en el mito homónimo, la lengua no era un problema. Todos los seres humanos del aeropuerto sin distinción de ninguna clase podrían considerarse bultos por igual. Amontonados, apilados o hacinados todo lo que allí respiraba compartía espacio y oxigeno: los adolescentes nativos del país esperando ansiosos ese primer turismo sexual sin parar de teclear en sus móviles durante toda la noche; la típica familia musulmana de matriarca, matrimonio adolescente y criatura recién nacida y poco atendida que se pega berreando toda la noche; españoles de cualquier clase aguardando para ir, volver, partir o adquirir una parcela; extranjeros nórdicos que ni sentían ni padecían durmiendo en el suelo de un aeropuerto compartiendo espacio con las clases humildes de Europa en lo que parecía compararse para ellos con la más excitante de las experiencias…

 

Tras una discusión estúpida con la señorita de Ryanair que controlaba el acceso al avión de Berlín en cuanto a donde estaba en nuestro pasaporte el número de nuestro dni (y que la fecha de caducidad que metimos era la del dni y no la del pasaporte, fallo nuestro) cogimos el avión y llegamos a Schöenefeld o como se escriba. Que maravilla de aeropuerto y que diferencia con el de Milán (ver fotos) y además autobús gratuito hasta el centro de la ciudad y un chofer majo que nos indico donde estaba el metro.

 

Por fin llegamos al piso tras 24 horas sin dormir…

 

http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/pergamoairport.jpg http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es/img/shoenefeldairport.jpg

Apertura del blog

 

Hola a todos (lo de la @ me parece una catetada progre y el os/as una política pedantemente correcta).

 

Actualmente resido en Zaragoza, ciudad imperial fundada por el emperador romano Augusto en el año 24 a.C. y llamada primigéneamente Cesaraugusta.  Llevo en esta ciudad 27 años y me gusta, pero estoy un poco aburrido si quereis que os sea sincero (que no Franco).

He decidido tomarme unas vacaciones de la España de la crisis y mudarme más al norte, mucho más al norte... me voy a Berlín. Podría aducir varias decenas de razones como motivos por los cuales he elegido esta ciudad, pero serían todos falsos, la elegió mi novia. Así que de hecho no me voy a Berlín, si no que nos vamos a Berlín.

 

Este blog, al estilo de las buenas series americanas, irá desentrañando poco a poco el quienes somos, lo que hacemos, como nos buscamos la vida, la relación con los que dejamos atrás, la relación con los que se nos van poniendo por delante, nuestra propia relación... vamos, que va a ser algo así como un diario de abordo de nuestra aventura alemana.

 

No se cuanto va a durar. De momento nos vamos un mes y, si nos gusta, nos estableceremos allí (de nuevo sin fecha de caducidad prestablecida). Así pues este blog perecerá algún día (no en vano ya es el tercero que empiezo) pero no os adelanto cuando será. Disfrutadlo mientras dure y no temais dejar todos los comentarios que se os ocurran.

 

Parto en una semana contando desde ya. La próxima crónica: el viaje.

 

Nos vemos

 

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